Capítulo 25
Después de un afectuoso saludo, los tres se dirigieron al restaurante donde ya los esperaba Sofía.
Desayunaron la especialidad de la casa.
Huevos benedictinos.
Los favoritos de Greta.
—Papá... realmente sabes cómo hacerme feliz.
»Hace muchísimo tiempo que no comía huevos benedictinos.
»Le había contado a Jamal que son mi debilidad.
James sonrió.
—Jamal...
»acabas de descubrir un arma secreta.
»Úsala cuando sea necesario.
Los cuatro rieron.
Más tarde Sofía salió con Greta para hacer algunas diligencias.
James aprovechó para quedarse unos minutos más con Jamal.
Durante el trayecto hacia casa le explicó, sin revelar información confidencial, el caso que investigaba y la relación que había descubierto entre las ciudades, las jugadas y los nombres de las piezas.
Jamal escuchaba con absoluta atención.
Parecía registrar cada palabra.
Finalmente, James fue directo al punto.
—Necesito que construyas un modelo matemático,
»capaz de anticipar posibles ciudades a partir de las jugadas.
»No busco una respuesta perfecta.
»Solo quiero reducir el número de posibilidades antes de que el Albañil vuelva a atacar.
—En cuanto lleguemos muéstrame toda la información disponible.
»Haré mi mejor esfuerzo.
Guardó unos segundos de silencio antes de preguntar:
—James...
»¿qué ocurre cuando capturan una pieza?
James respiró profundamente.
—Cuando yo capturo...
»no ocurre nada, debilito al ejército enemigo.
»Cuando captura él...
»un buen modelo puede salvar una vida.
»Y uno malo...
»podría costarla.
James negó con serenidad.
—No cargues con esa responsabilidad.
»Solo ayúdame a pensar mejor.
»Nada más.
Al llegar a casa, Rufus recibió a Jamal con entusiasmo, como a cualquier miembro de la familia.
Después ambos entraron al estudio.
James desplegó la plantilla con todas las jugadas.
Explicó cronológicamente cada movimiento, las llamadas telefónicas y las ciudades relacionadas.
Cuando terminó, Jamal abrió su computadora.
Conectó dos pantallas adicionales.
Un teclado inalámbrico.
Un mouse de alto rendimiento.
Y comenzó a teclear.
James sonrió.
El escritorio parecía el centro de operaciones de una agencia espacial.
Mientras Jamal analizaba la información, James llamó al profesor Dubov.
Ambos revisaron nuevamente la posición.
Coincidieron en una conclusión.
El caballo en e4 no representaba una amenaza inmediata.
Era una inversión estratégica.
—Lo sé —respondió James—.
»Y eso es precisamente lo que más me preocupa.
Dubov guardó silencio por unos segundos.
—Tu Albañil no piensa en el presente.
»Siempre prepara el futuro.
»Ese caballo es la prueba.
James agradeció la llamada.
Al colgar comprendió algo importante.
Ya no estaba enfrentando al Albañil solo.
Ahora contaba con López.
Harold.
Dubov.
Y Jamal.
Cada uno analizaba la partida desde una perspectiva distinta.
***
James llamó a López.
—¿Alguna novedad?
—Nada definitivo.
»Seguimos vigilando la casa de Basima Mophy.
»No ha regresado.
»Tampoco hemos localizado nuevos movimientos bancarios ni registros recientes.
James asimiló la información de López.
—Creo que todavía tenemos algunos días.
»Si mi lectura del tablero es correcta, el Albañil seguirá aumentando la presión antes de capturar nuevamente.
López respondió con cautela.
—Ojalá tengas razón.
»Pero todavía siento que estamos demasiado lejos.
James cambió de tema.
—Hay un video completo del asesinato de Akeem, te lo envío para que le eches un ojo.
—Lo analizaré con detalle —dijo López.
—Quizás encuentres algo que se haya pasado inadvertido.
***
25 de abril
Paul recibió a Basima en la terminal de autobuses de Washington.
La abrazó con cariño.
—Hola, Basi.
Qué bueno que ya estás aquí.
¿Cómo estuvo el viaje?
—Muy bien, hijo.
Ya sabes que disfruto viajar en autobús.
Aunque tarde más.
—Mañana tenemos cita con el doctor Foreman.
Después descansaremos unos días.
Renté un bungalow.
Creo que te gustará.
Basima sonrió.
—Donde tú estés...
yo soy feliz.
Después de instalarse, Paul salió con el pretexto de confirmar la cita médica.
En realidad necesitaba atender asuntos relacionados con la partida que James jamás imaginaría.
En ese momento recibió una llamada de la constructora.
Un posible cliente en Pierre, Dakota del Sur, quería reunirse con él el 15 de mayo.
Aceptó inmediatamente.
Para cualquier otra persona era una oportunidad de negocios.
Para Paul...
era una nueva casilla desde donde continuar la partida.
***
Jamal llevaba más de cuatro horas frente a la computadora.
Cada nueva línea de código descartaba cientos de posibilidades.
El algoritmo comenzaba a mostrar un patrón.
James apareció en la puerta.
—Creo que ya es momento de comer.
—Dame unos minutos más.
»Siento que estoy cerca.
James sonrió.
—Entonces pediré comida.
»No pienso permitir que Greta me acuse de explotación familiar.
Ambos rieron.
Treinta minutos después sonó el timbre.
Justo cuando James recogía la comida, Jamal levantó la voz desde el estudio.
—¡Lo tengo!
»Bueno...
»al menos una parte.
James dejó las bolsas sobre la mesa de la cocina y volvió rápidamente.
Jamal giró el monitor.
—Existe una relación bastante consistente entre las ciudades y los nombres de las piezas.
»Todavía no puedo asegurarla al cien por ciento.
»Pero ya podemos reducir considerablemente el número de posibilidades.
»Utilicé tu misma plantilla para conservar la continuidad del análisis.
»Mantuve el color verde para las llamadas.
»Amarillo para los asesinatos.
»Y añadí ciudades probables que se irán confirmando conforme obtengamos más información.
James observó el esquema durante varios minutos.
Superaba todo lo que había imaginado.
—Esto es extraordinario.
—Aún falta mucho —respondió Jamal—.
»El algoritmo necesita seguir aprendiendo.
»Mientras más datos incorporemos, mejores serán las predicciones.
»Por ahora tomé como referencia varios idiomas, entre ellos,
»Árabe.
»Inglés.
»Español.
»Ruso.
»También consideré distintas denominaciones históricas de las piezas.
»Por ejemplo, el peón en árabe se denomina *baidaq*.
»Eso coincide con Boston y Bismarck.
James volvió al tablero.
Analizó cuidadosamente la posición.
Después tomó una decisión.
Llamó a Harold.
—Publica el lunes:
»Ac2.
»Recuerda, no puede haber errores.
***
Después de comer, decidieron olvidarse del Albañil por unas horas.
El domingo por la mañana todos salieron a caminar con Rufus.
Durante el paseo Greta comentó que tanto ella como Jamal participarían en el Torneo Magistral de Ajedrez de Nueva Orleans que se realiza cada año.
—Jugaremos por separado.
»Así que incluso podríamos enfrentarnos.
Jamal sonrió.
—Intentaré no ganarte demasiado rápido.
Greta respondió inmediatamente.
—Yo, en cambio, no tendré ninguna consideración contigo.
Todos rieron.
James intervino.
—Avísenme cuándo será la final.
»Nos encantará acompañarlos.
***
Mientras James descansaba aquella tarde, Paul hacía exactamente lo contrario.
Repasaba una y otra vez la partida.
Seguía convencido de que controlaba el ritmo del enfrentamiento.
James continuaba viendo únicamente lo evidente.
Todavía ignoraba el verdadero objetivo de toda aquella partida.
Estaba lejos de saber quién representaba realmente al rey blanco.
Basima lo interrumpió.
Estaba preocupada por el costo de todos los análisis que le habían realizado en días pasados y del tratamiento médico, sin dejar de contar por el alojamiento.
Paul sonrió con tranquilidad.
—No te preocupes.
»Hace años contraté un seguro médico.
»Cubre el ochenta y cinco por ciento de todos los gastos.
»Incluido el hospedaje.
»Así que comenzaremos el tratamiento el lunes.
»Yo viajaré a Dakota del Sur por trabajo.
»Pero regresaré esa misma noche.
Basima lo abrazó.
—Eres un buen hijo.
Paul sonrió.
Sin embargo, mientras abrazaba a su madre, su mente seguía calculando el siguiente movimiento sobre el tablero.