Capítulo 23
Bismarck.
—Buenos días, señor Mophy.
Veo que es usted muy puntual.
Akeem lo recibió con una sonrisa.
Paul respondió con absoluta serenidad.
—Para construir una buena relación desde el principio,
»lo mejor es comenzar con puntualidad y respeto por los acuerdos.
Akeem asintió.
—Me gusta esa filosofía.
»Pase.
»Tomemos un café.
Ya en la oficina, Paul presentó tres propuestas comerciales orientadas a reducir costos y mejorar el suministro de materiales.
Akeem explicó que varias viviendas permanecían detenidas por falta de ciertos insumos.
Paul aprovechó inmediatamente la oportunidad.
—¿Le parece si las recorremos?
»Así podré preparar una propuesta mucho más precisa.
Salieron de la oficina.
Mientras caminaban, Paul evitó quedar expuesto directamente frente a otras personas.
Siempre utilizaba el cuerpo de Akeem como barrera visual.
Subieron a la camioneta.
Mientras avanzaban hacia la primera zona de construcción, Paul preguntó con aparente naturalidad:
—¿Es usted el Akeem que llegó a la final del campeonato local de ajedrez hace aproximadamente un mes?
Akeem sonrió.
—Sí.
Pero el detective James Miller terminó superándome.
Paul volvió a preguntar.
—¿De verdad cree que fue mejor jugador...
»o simplemente usted lo subestimó?
Akeem respondió sin dudar.
—No.
»Fue mejor que yo.
»Al menos en aquella partida.
Durante apenas un instante el rostro de Paul cambió de expresión.
Fue una reacción mínima.
Casi imperceptible.
Pero suficiente para revelar una emoción que rara vez escapaba a su control.
Akeem lo observó.
—¿Se encuentra bien?
Paul recuperó inmediatamente la calma.
—Sí.
»Solo un poco de reflujo.
»No se preocupe.
—Perfecto.
»Ya llegamos al primer sector.
Mientras recorrían las viviendas, Paul apenas prestaba atención a los materiales.
Calculaba distancias.
Alturas.
Ángulos.
Cada pregunta escondía una medición necesaria,
para un crimen que ya había decidido cometer.
Akeem explicó el orden de avance de la obra, las viviendas prioritarias y el sistema de seguimiento utilizado para supervisarlas.
Paul escuchaba atentamente.
No porque le interesara la construcción.
Sino porque cada respuesta facilitaba su planificación.
Cuando terminó el recorrido se despidió cordialmente.
Subió a su automóvil y cerró la puerta con la misma calma con la que había llegado
Se marchó sin volver la vista atrás.
***
Aquella misma tarde entró en una tienda especializada en artículos de caza.
Durante varios días había investigado distintos dispositivos capaces de activarse mediante sensores de movimiento o controles remotos.
El dependiente se acercó.
—Buenas tardes.
¿Puedo ayudarlo?
—Busco una ballesta con sensor de movimiento y un alcance aproximado de entre cinco y doce metros.
El vendedor arqueó ligeramente las cejas.
—¿Qué piensa cazar?
Paul tardó unos segundos en responder… y sonrió apenas.
—Venados...
»o quizá jabalíes.
»Busco precisión.
»No destrozarlos.
El dependiente tomó una caja del estante.
—Acaba de llegar este modelo.
»Incluye cámara integrada y puede activarse remotamente mediante una aplicación móvil.
»El disparo queda registrado automáticamente y el sistema almacena el video.
Paul observó cuidadosamente el dispositivo.
Era incluso mejor de lo que esperaba.
—Me la llevo.
»Pagaré en efectivo.
¿Hay entrega inmediata?
—Sí.
»Pero necesito registrar sus datos.
»Es un equipo sujeto a control.
Como había hecho en otras ocasiones, Paul utilizó nuevamente la identidad de Amin Romei junto con una identificación falsificada.
Jamás dejaba rastros verdaderos.
***
La noche siguiente regresó a la vivienda elegida.
Entró discretamente.
Antes de comenzar comprobó que ninguna luz pudiera verse desde el exterior.
Después tomó varias referencias.
Midió distancias.
Y finalmente instaló el dispositivo.
El haz del sensor resultaba prácticamente invisible durante el día.
Solo en determinadas condiciones nocturnas podía percibirse.
Introdujo cuidadosamente el peón de ajedrez.
Mientras ajustaba el mecanismo recordó las palabras de Akeem.
"James Miller fue mejor que yo."
Aquella frase seguía resonando en su cabeza.
Lo había irritado mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Por eso decidió preparar la muerte de Akeem con absoluta precisión.
Sin prisas.
Disfrutando cada detalle del plan.