Capítulo 17
Akeem Rizik se encontraba desde muy temprano supervisando una obra de construcción de viviendas cerca de Southland Park.
Café en mano, daba instrucciones sobre las zonas que debían avanzarse con prioridad y verificaba la disponibilidad de materiales en cada equipo de trabajo.
Como buen aficionado al ajedrez, planificaba cada actividad con anticipación y supervisaba los avances al menos tres veces al día.
Al llegar a la zona sur detectó que los trabajos pendientes del día anterior seguían sin concluir.
Además, el responsable del área no había entregado su reporte, a diferencia del resto de los supervisores.
A las 11:30 horas subió a su camioneta 4x4 y condujo hasta aquella sección de la obra.
No encontró a nadie.
Entró en una de las viviendas.
En el recibidor solo se escuchaba el ruido constante de un ventilador funcionando a toda velocidad.
—¿Hay alguien aquí? —preguntó en voz alta.
Nadie respondió.
Subió lentamente las escaleras.
El sonido provenía de la recámara principal.
La vivienda estaba prácticamente terminada.
Ese día únicamente debían instalar la regadera y la iluminación del dormitorio principal.
Cuando Akeem llegó a la puerta observó un pequeño punto rojo proyectado sobre la pared.
Un láser.
No tuvo tiempo de reaccionar.
Una saeta atravesó su frente.
La sangre comenzó a deslizarse por su rostro.
Se desplomó.
Cinco segundos después...
estaba muerto.
***
Amin aceptó la derrota con absoluta serenidad.
Felicitó a Diana Simpson evitando sostener su mirada más tiempo del necesario.
No quería que, si algún día debía describirlo, pudiera recordar demasiado de su rostro.
—Gran partida.
Diana pensó que simplemente estaba avergonzado por haber perdido contra una mujer.
La realidad era muy distinta.
Paul solo procuraba dejar el menor recuerdo posible.
Caminó lentamente hacia Basima.
Por fortuna ella estaba sola.
—He perdido, Basi.
»Vámonos a casa.
Basima lo observó con preocupación.
—¿Pasó algo, hijo?
»¿Te sientes bien?
Paul conocía perfectamente a su madre.
Sabía que se preocupaba con facilidad.
—Solo fue un descuido.
»Y ya sabes...
»en el ajedrez los errores marcan toda la diferencia.
Había prolongado deliberadamente la partida durante más de veinte movimientos para que la derrota pareciera completamente natural.
El sacrificio de la dama estaba planeado incluso antes de sentarse frente al tablero.
Paul y Basima caminaron hacia una de las salidas laterales.
Al mismo tiempo James avanzaba desde el extremo opuesto del edificio.
Dos trayectorias distintas estaban a punto de cruzarse por primera vez.
Justo antes de llegar a la puerta James recibió una llamada.
Era Harold.
Se desvió apenas cinco metros mientras contestaba.
En ese preciso instante Paul y Basima cruzaron tras de él.
Paul reconoció inmediatamente a James.
Sintió que el corazón se aceleraba.
Las manos comenzaron a sudarle.
Sin embargo, no permitió que ninguna emoción apareciera en su rostro.
Abrazó a Basima por los hombros.
Sonrió.
Continuó caminando.
Basima percibió el sudor y el rubor de Paul.
—¿Te sientes mal?
Vamos a buscar un médico.
Paul la abrazó con un poco más de fuerza.
—No, Basi.
»Solo quiero llegar a casa.
»Creo que me cayó mal el desayuno.
Basima sonrió.
—Te he dicho muchas veces que no comas tanta shakshuka.
»No te preocupes.
»En casa tengo el remedio.
Lo abrazó por la cintura.
James levantó la vista por puro instinto.
Vio a un hombre abrazando cariñosamente a una mujer mayor.
Nada más.
Continuó caminando.
El Albañil acababa de pasar frente a él.
Y ninguno de los dos imaginaba que acababan de estar más cerca que nunca del final de la partida.
Harold habló por teléfono con evidente urgencia.
—James...
»el maldito Albañil volvió a atacar.
»cxd5.
James se detuvo en seco.
—¿Cómo lo sabes?
—Estoy en una obra cerca de Southland Park.
»Encontramos al jefe de obra muerto.
»Tiene un peón atravesado por una flecha en la frente.
»Y dejó una nota para ti.
Te enviaré la fotografía inmediatamente.
—¡Demonios!
Ese maldito volvió a adelantarse.
James regresó rápidamente a la camioneta donde lo esperaba López.
—Retiren el operativo.
»Hemos llegado tarde otra vez.
Permaneció unos segundos en silencio.
—Podría jurar que estuvo aquí.
»Lo sentía.
»Revisa cuidadosamente la lista de participantes.
»Analiza todas las partidas.
»Y vuelve a revisar las cámaras.
»Busca al hombre que apareció cerca del Parque Washington.
»Yo regresaré inmediatamente a Dakota.
Durante el vuelo James actualizó el tablero magnético.
Permaneció observándolo durante gran parte del trayecto.
Comprendía que necesitaba ralentizar nuevamente la partida.
No podía seguir capturando piezas.
Cada captura ofrecía al Albañil una nueva oportunidad para matar.
Llamó a Sofía desde el avión.
Le avisó que regresaría esa misma noche.
Aunque antes tendría que pasar por una nueva escena del crimen.
***
Mientras tanto, en casa de Basima, Paul caminaba de un lado a otro de la habitación.
No dejaba de preguntarse qué posibilidades existían de haber sido identificado.
Cada pocos segundos cambiaba de dirección.
La respiración seguía acelerada.
Las manos continuaban sudando.
La adrenalina no le permitía relajarse.
Después de casi dos horas de caminar sin descanso, el cansancio mental terminó por vencerlo.
Se dejó caer sobre la cama.
Y, casi sin darse cuenta...
se quedó profundamente dormido.