Veintitrés Capítulo 16
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Capítulo 16

Cada detalle del viaje había sido preparado con varios días de anticipación.

Guardó el tablero magnético en el bolsillo y se dispuso a abordar.

Mientras caminaba hacia la puerta de embarque repasó mentalmente su siguiente movimiento.

«No podemos permitir que nos humillen.»

Escribió un mensaje.

Envió la publicación de su jugada desde un teléfono celular desechable y, antes de tirarlo a la basura, rompió el chip en varios pedazos.

El viernes por la mañana desayunó con Basima, quien hablaba con entusiasmo del torneo.

Paul la escuchaba con una sonrisa tranquila.

Sin embargo, llevaba horas calculando variantes muy distintas a las de una partida de ajedrez.

—¿Crees que ganes, hijo? —preguntó Basima.

Paul sonrió.

—Tengo un buen nivel, igual que papá, pero no puedo asegurarlo. Haré mi mejor esfuerzo.

—Entonces vámonos. El torneo comienza a las 10:00 horas.

***

A unos trescientos metros de la Biblioteca Pública, James y López seguían las imágenes de las cámaras desde la unidad móvil de vigilancia.

Todo el operativo estaba listo.

Solo faltaba que el Albañil decidiera mover la siguiente pieza.

Paul vestía una sudadera holgada de los Chicago Bulls y una gorra.

No pretendía pasar desapercibido.

Buscaba ser inolvidablemente irrelevante.

Acompañó a Basima hasta las sillas destinadas al público.

—Mucha suerte, hijo.

»Que tu padre te acompañe y te inspire buenas jugadas.

Paul sonrió.

—Regreso pronto, Basi.

»Llámame si me necesitas.

Registrado bajo el nombre de Amin Romei, Paul se dirigió hacia su mesa.

Su primer rival era Donald Bufford, cantante profesional.

Paul conducía las piezas negras.

Ambos estrecharon la mano.

Donald abrió la partida con:

Cf3.

Paul contuvo una sonrisa.

Aquella apertura le resultaba demasiado familiar.

En menos de veinte jugadas derrotó a Donald.

Volvieron a estrecharse la mano.

Después caminó hacia donde se encontraba Basima.

Como siempre, ya conversaba animadamente con otras personas.

Decidió no interrumpirla.

Fue por una botella de agua.

Mientras caminaba pensó:

«Ya es hora.»

Realizó una llamada telefónica.

Nadie respondió.

Aun así, Paul sabía que el siguiente asesinato ya estaba en marcha.

Mientras regresaba con el agua observó algo que llamó inmediatamente su atención.

Un empleado de intendencia hablaba discretamente por la muñeca.

Segundos después vio a otras dos personas haciendo exactamente lo mismo.

Paul sintió tensión.

«¿Me localizaron?»

Miró alrededor con absoluta discreción.

«¿James ya sabe que estoy aquí?»

Intentó mantener la calma.

«¿Por qué habría policías encubiertos en un torneo de ajedrez?»

La presencia de invitados importantes explicaba cierta seguridad.

Pero no un operativo de ese tamaño.

Durante unos segundos consideró abandonar el edificio.

Descartó la idea.

Salir en ese momento sería mucho más sospechoso.

Respiró profundamente.

Se dirigió hacia la siguiente mesa.

Mientras caminaba observaba discretamente cada rostro.

Buscaba a James.

O a López.

No encontró a ninguno.

Su siguiente rival ya lo esperaba.

—Diana Simpson —se presentó.

—Mucho gusto.

»Soy Amin Romei.

—¿A qué se dedica?

—Soy maestra de Ciencias Políticas.

¿Y usted?

—Comerciante.

En esta ocasión Paul conducía las piezas blancas.

Inició con:

d4.

Diana respondió inmediatamente:

Cc6.

Mientras tanto James y López continuaban revisando cada monitor.

Solicitaban a los agentes encubiertos que informaran cualquier comportamiento fuera de lo normal.

Buscaban a un hombre atlético, de rasgos árabes, aproximadamente entre cuarenta y cinco y cincuenta y cinco años.

Varias personas cumplían parcialmente la descripción.

Ninguna coincidía completamente.

—Estoy convencido de que está aquí —dijo James sin apartar la vista de los monitores—.

Busquen a alguien que observe mucho más de lo que participa.

Después de varios minutos James tomó una decisión.

Sabía que, si el Albañil lo veía, probablemente abandonaría el lugar.

Aun así, permanecer escondido comenzaba a ser más peligroso que exponerse.

Se colocó unas gafas oscuras.

Una gorra.

Un impermeable largo.

Respiró profundamente antes de abrir la puerta

Salió de la unidad de vigilancia caminando con absoluta naturalidad.

Mientras avanzaba hacia la Biblioteca Pública seguía pensando en la siguiente jugada.

cxd5.

«¿Dónde... y cómo realizará la captura?»

James continuó caminando.

Observaba cuidadosamente a cada persona que se cruzaba en su camino.

Sin saberlo...

acababa de entrar en el mismo escenario que el Albañil.