Capítulo 15
Springfield celebraría un torneo de ajedrez esa misma semana.
Por primera vez disponían de una oportunidad para obligar al Albañil a salir de las sombras.
—Genial —dijo James—. Debemos inscribir a personal del cuerpo de policía y darle difusión.
»Debe ser moderada, pero lo suficientemente llamativa para atraer al Albañil.
»No queremos asustarlo; queremos despertar su curiosidad.
James y López acordaron todos los detalles.
López se encargó discretamente de integrar al menos tres policías cuyo perfil coincidiera con el que buscaban.
El torneo se celebraría el viernes, por lo que debían actuar con rapidez.
Se colocó publicidad en el Parque Washington, el mercado y algunos centros comerciales.
El anuncio indicaba que el torneo sería a beneficio de la Biblioteca Pública y que asistirían personalidades de la filantropía, así como invitados del cuerpo de policía y del sector salud.
***
Mophy revisó la respuesta de James apenas apareció publicada.
No necesitó más de unos segundos para decidir su siguiente movimiento:
d5
Había llegado el momento en que la partida dejaría de ser una lucha por el espacio para entrar en la fase de las capturas.
25 de abril
James llegó al Precinto 34 con el amanecer.
El tablero magnético descansaba sobre el escritorio.
Sabía que el Albañil movería pronto.
Y cada nueva jugada acercaba una víctima.
El torneo de Springfield representaba su mejor oportunidad para alterar el curso de la partida.
Si lograban retrasar el ataque del Albañil, probablemente intentaría actuar durante el torneo.
Y allí podrían atraparlo.
James frunció ligeramente el ceño,
percibió un aroma intenso,
Lavanda.
Casi inmediatamente comenzó el dolor de cabeza.
Levantó la vista.
Morris cruzaba la oficina con un ramo de flores adornado precisamente con lavanda.
James se levantó de inmediato.
Se encontró de frente con Harold, que llevaba el periódico en la mano.
Se lo arrebató mientras decía:
—Harold... cuando desaparezcan esas flores de la oficina, avísame.
James salió sin mirar atrás.
Harold observó a Morris.
—¿Trajiste esas flores aquí?
—Son para Ivette.
»Aceptó salir conmigo esta tarde.
Harold relajó el gesto.
—Está bien.
»Entrégalas cuanto antes.
»Y procura no volver a traer lavanda.
»Miller es alérgico.
»Le provoca migrañas terribles.
—Lo siento.
»No volverá a pasar.
—Ve.
»Y suerte con Ivette.
James caminó varias cuadras.
El aire fresco disminuyó poco a poco el dolor.
Se sentó en un parque.
Abrió la Tribuna de Bismarck.
Buscó inmediatamente la nueva jugada.
«Necesitamos ganar tiempo... únicamente el suficiente para obligarlo a mover el viernes», pensó.
Sacó el teléfono.
Llamó a López.
—Hola, James.
La campaña ya está funcionando.
La publicidad quedó exactamente como planeamos.
Incluso dejamos correr el rumor de que varios policías participarán en el torneo.
También conseguimos algunos jugadores callejeros para hacerlo más atractivo.
Hizo una breve pausa.
—Tenías razón con los gansos.
»Tu oído es increíble.
James sonrió.
—Eso se lo debo a Sofía.
»Siempre insiste en que escuche con atención los sonidos del entorno.
»Todavía no logro percibir emociones como ella...
»pero al menos aprendí a escuchar.
Guardó silencio unos segundos.
—El Albañil ya movió.
»d5
»Después de mi respuesta intentará capturar.
»Tenemos que conseguir que esa captura ocurra durante el torneo.
»Ahora solo falta que crea que todo esto es una simple coincidencia.
***
Mientras tanto, Paul llamaba a su madre.
—Hola, Basi.
¿Cómo está mi mamá favorita?
Ella soltó una risa.
—Afortunadamente solo tienes una mamá.
»No tienes opción.
Paul sonrió.
Aquellos momentos seguían siendo completamente sinceros.
—Estoy muy bien.
¿Vendrás el próximo fin de semana?
—Eso espero.
»Todavía no estoy completamente seguro.
—Entonces déjame ayudarte a decidir.
Paul sonrió.
—Te escucho.
—Habrá un torneo de ajedrez en la ciudad.
»Es el torneo anual de la Biblioteca Pública.
»Participarán políticos, benefactores, personal del sector salud...
»y también el departamento de policía.
Paul sintió una emoción inmediata.
—Creo que ya me convenciste.
»¿Podrías inscribirme?
—Claro.
—Regístrame con el nombre de papá
»Amin Romei.
»Quiero jugar este torneo en su honor.
—Así será, hijo.
Después de despedirse, Basima pidió a un joven vecino que realizara la inscripción.
Le entregó los ciento cincuenta dólares correspondientes.
El muchacho preguntó:
—¿Quién es Amin Romei?
Basima sonrió con nostalgia.
—Alguien muy importante para mí.
Mientras tanto, Paul ya compraba su boleto con destino a Springfield.
Al pasar frente al tablero magnético sonrió.
Tomó una silla.
Se sentó frente a él.
—Bueno, detective...
»Es evidente que vas a capturar.
»Después pagarás el precio.
»La única pregunta es...
»¿en qué ciudad?
Aquella noche James regresó a casa alrededor de las 20:00 horas.
Antes incluso de bajar del automóvil escuchó a Sofía tocando el piano.
Cerró los ojos durante unos segundos.
Aquella música siempre conseguía serenarlo.
De pronto Rufus golpeó la ventanilla con las patas.
James reaccionó instintivamente.
Durante una fracción de segundo llevó la mano hacia el arma.
Después sonrió.
—Casi me provocas un infarto, amigo.
Entraron juntos.
Sofía permanecía completamente concentrada.
No advirtió que habían llegado.
Solo cuando terminó la pieza James comenzó a aplaudir.
Rufus ladró.
Sofía giró sonriendo.
—Gracias...
»Público conocedor.
Los dos rieron.
Durante la cena James comentó que viajaría a Illinois.
Intentó sonar tranquilo.
Aunque ambos sabían que aquella misión era distinta de todas las anteriores.
—No estoy completamente seguro —dijo James—, pero, si el Albañil cree que puede demostrar su superioridad delante de nosotros, aparecerá.
Hizo una breve pausa.
—Y su orgullo terminará jugando a nuestro favor.
***
A la mañana del miércoles James ya se encontraba en Illinois.
Antes de reunirse con el equipo recorrió tres veces el perímetro de la Biblioteca Pública.
Todavía no estaba convencido de los diferentes accesos.
Solo cuando terminó llamó a Harold.
—Publica inmediatamente:
»exd5
»Añade el mensaje:
«Ya estamos cerca».
»Y esta vez...
»no puede haber errores.