Turoliense 67 Nueve sobre nueve
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67 Nueve sobre nueve

—«Nadie, Elisa» —terminó—. Con punto y aparte. Eso, señoras y señores, no es la preocupación de un académico. Es el cierre de todas las salidas de una habitación.

El letrado Berdejo habló cincuenta y cinco minutos e hizo el mejor trabajo posible con lo que le quedaba, que ya era muy poco desde el lunes.

Sostuvo que su cliente había confesado un crimen prescrito precisamente porque no tenía nada que ver con el que se juzgaba, y que confundir ambas cosas sería castigar dos veces al mismo hombre por el mismo pecado.

Deliberaron dieciséis horas repartidas en dos jornadas.

Hecho primero: que Elisa Bádenas Monfort empujó a Marisol Sanz Alegre al interior del pozo de nieve, causándole la muerte. Probado, por nueve votos.

Hecho tercero: que lo hizo de forma súbita y por sorpresa, sin posibilidad de defensa. Probado, por nueve votos.

Hecho séptimo: que Aurelio Pobo Cañada, conociendo que Marisol Sanz iba a comunicar a la Guardia Civil el hallazgo, determinó a Elisa Bádenas a impedirlo por cualquier medio, prevaliéndose de una relación de ascendiente de veintiún años. Probado, por ocho votos contra uno.

Hecho noveno: que Elisa Bádenas confesó los hechos a las autoridades antes de conocer que el procedimiento se dirigía contra ella por ese concreto extremo. No probado, por siete votos.

Hecho décimo: que Elisa Bádenas facilitó de forma decisiva el esclarecimiento de los hechos mediante una declaración prestada de forma voluntaria y mantenida. Probado, por nueve votos.

Culpabilidad: Elisa Bádenas Monfort, culpable, por nueve votos. Aurelio Pobo Cañada, culpable, por ocho votos contra uno.

Cuando la portavoz del jurado, la mujer de Villarquemado, terminó de leer, se sentó y se quedó mirando sus folios como si le hubieran pesado mucho.

En la segunda fila, Ana Sanz lloró por fin. Pura Lahoz no.