Turoliense 57 Un sobre marrón
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57 Un sobre marrón

El sobre contenía once folios y ninguna carta.

Folio uno: el extracto del informe de la doctora Fandos, página nueve. La descripción de la fractura deprimida en el hueso frontal derecho, veintiséis por diecinueve milímetros, con el dibujo esquemático del cráneo y la marca sombreada.

Folio dos: la fotografía del cráneo, en blanco y negro, con escala.

Folio cinco: las dos hojas de papel cuadriculado del archivo de la fundación. «Sr. Pobo: esto es lo que hay y está en mi finca. Yo no quiero dinero.»

Folio seis: la conclusión del informe de la doctora Aranda. «Máxima verosimilitud en 1999.»

Folio siete: la lista manuscrita del conductor Ovidio Maícas, con la línea 34 y la anotación «bajó Cella».

Folio ocho: un fotograma del vídeo de Amparo Blasco, minuto veintidós, con la fila diez vacía, y debajo, transcrita a máquina, la frase: «Se ha quedado en Cella. Que tiene un papeleo. Ya ves tú, hoy.»

Folio nueve: el acta de la declaración de Sabina Gimeno Royo, subrayada en amarillo. «Me dijo: ayer por la tarde, iba hacia el Sabinar con la mochila.»

Folio diez: el informe del laboratorio sobre el documento «nota.txt», con las fechas de creación, modificación y borrado.

Folio once no era un documento. Era una fotografía en color, tomada por la sargento Marzo el 13 de septiembre de 2026 a las 19.15, de siete bloques de caliza volcados alrededor de la boca de una sima, con la cara limpia hacia arriba.

Elisa Bádenas Monfort abrió el sobre el 11 de marzo de 2027 por la noche, en una celda de cuatro metros por dos, sentada en el borde de la cama.

Empezó por el final, porque siempre había empezado por el final, y la foto de las piedras no le dijo nada.

El folio nueve le dijo algo.

El folio ocho le dijo casi todo.

Y el folio uno, que fue el último que leyó, a las tres y cuarto de la madrugada, con la luz de emergencia del pasillo, le dijo lo que le faltaba: que un hombre de treinta y cuatro años había recibido un golpe de frente, desde arriba, con un objeto de sección rectangular, y que después alguien había subido siete piedras por una ladera.

A las cuatro de la mañana pidió ver al educador.

A las nueve y media pidió llamar a su abogado.

A la una del mediodía el abogado de Zaragoza comunicó al despacho que renunciaba a la defensa por discrepancias insalvables con su representada.

Y a las cuatro y veinte de la tarde del 12 de marzo de 2027, Elisa Bádenas Monfort solicitó por escrito declarar ante la jueza instructora.