55 Lo que no se puede contar
Estaban el fiscal Monzón, la teniente Escriche y la propia Pura, que había venido en el autobús de las siete y media desde Albarracín y llevaba el abrigo bueno.
Monzón lo explicó tres veces. La primera con palabras técnicas, porque era su oficio. La segunda con palabras normales, porque vio que no servía. La tercera despacio y mirándola a los ojos.
—El delito existe, señora Lahoz. Está probado que a su hermano lo mataron. Lo que dice la ley es que, pasados veinte años, el Estado ya no puede castigarlo.
Pura tenía las manos en el regazo.
—¿Y por qué veinte?
—Porque alguien tuvo que poner un número.
—Ya. —Miró la jarra de agua—. ¿Y si lo hubiéramos encontrado en 2018?
—Entonces sí.
—Ocho años.
—Ocho años —dijo el fiscal.
Pura Lahoz Muniesa se quedó un rato en silencio y después hizo una pregunta que ninguno de los dos esperaba.
—¿Y en el papel va a poner quién lo mató?
Monzón miró a Nieves y volvió a mirarla a ella.
—En una sentencia solo se declara lo que es objeto de acusación. Si el señor Pobo es juzgado por lo de la maestra, el jurado se pronunciará sobre lo de la maestra.
—Entonces no.
—Podrá contarse —dijo Monzón con cuidado—. Como antecedente, como contexto. Los peritos declararán sobre la sima, sobre los líquenes y sobre las piedras. Se oirá. Pero no habrá una línea que diga «fulano mató a Benjamín Lahoz». No puede haberla.
Pura asintió despacio.
—Mi hermano estuvo veintisiete años siendo un hombre que se fue a Francia —dijo—. Ahora va a ser un hombre al que mataron y no se sabe quién. ¿Eso es mejor o peor?
Nadie contestó.
Al salir, en la escalera, Nieves la alcanzó.
—Señora Lahoz.
—Pura.
—Pura. —Se paró un escalón por encima—. La ley no va a poder decirlo. Yo sí. En el juicio me van a preguntar qué investigamos y por qué, y yo voy a contestar durante todo el tiempo que me dejen hablar. Y va a haber taquígrafos y va a haber prensa.
Pura Lahoz la miró desde abajo, con el abrigo bueno y el bolso cogido con las dos manos.
—¿Y eso vale para algo?
—Vale para que su sobrina, dentro de veinte años, pueda buscarlo y encontrarlo escrito.