44 Fibra azul, cal y nitrilo
El informe de criminalística llegó troceado, como llegan siempre, en cuatro documentos y tres semanas.
La fibra hallada bajo la uña del índice izquierdo de Marisol Sanz era poliamida teñida con un colorante azul disperso, de sección trilobular, compatible con tejido técnico de forro polar.
En el maletero del Qashqai de Elisa Bádenas había un chaleco de forro polar azul marino de la marca de trabajo que usaba la fundación, con el bordado del logotipo, y con una rotura de dos centímetros en el puño izquierdo.
Las fibras eran indistinguibles en microscopía comparada, espectroscopía infrarroja y cromatografía del colorante.
—Indistinguibles no es idénticas —dijo Nieves.
—¿Qué más tiene?
—Tengo algo mejor. —Marzo puso una foto sobre la mesa—. En la moqueta del maletero, adherido, mortero de cal aérea con árido silíceo de grano grueso y fragmentos de carbón vegetal. Cuatro miligramos. Y en la alfombrilla del conductor, tres miligramos más.
—¿Y eso qué es?
—Eso es el brocal de la nevera de la Loma.
—Marzo puso otra foto: un muro de mampostería con las juntas rehundidas—.
Esos pozos se repararon en 2004 con una subvención de fondos europeos y se rejuntaron con mortero de cal tradicional, con carbón de la propia obra dentro.
No es un mortero de saco. Es una mezcla concreta que se hizo allí, en 2004, para esos cuatro pozos y no para nada más en cien kilómetros.
Nieves sintió aquella cosa fría y limpia que sentía dos o tres veces por caso.
—¿Puede afirmarlo así de rotundo?
—Puedo afirmar que la composición es indistinguible y que no he encontrado esa mezcla en ninguna otra construcción de la comarca de las once que he muestreado.
—Marzo se encogió de hombros—. Y puedo afirmar otra cosa.
En el brocal, en la cara interior, a treinta y un centímetros del borde, hay una marca de fricción reciente compatible con el contacto de un tejido, y dentro de esa marca hay una fibra azul de poliamida trilobular.
—¿La misma?
—La misma. —La sargento recogió las fotos—. Alguien se apoyó en ese brocal con un forro polar azul. Y no fue la muerta, que llevaba una rebeca de lana marrón.