42 El archivo
El archivo de la Fundación Cañigral ocupaba un armario compactado de nueve metros lineales y estaba, según todos los que trabajaban allí, «bastante bien».
Estaba bastante bien. Las memorias de campaña encuadernadas por años. Los diarios de excavación. Las fichas de sigla. Las cajas de diapositivas. Los libros de registro con la letra de cuatro personas distintas.
El cabo Calomarde y el guardia Sancho tardaron nueve días en fotografiarlo entero.
Nieves las reconoció antes de leerlas.
Eran once entradas. Cada una con un topónimo, una fecha y un número.
«Umbría del Sabinar. Banqueta. 9-5-99. Pieza 1. Vértebra grande, la de la cola. Está partida.»
«Umbría del Sabinar. 16-5-99. Pieza 2. Trozo de pata, no la puedo mover.»
«Umbría del Sabinar. 23-5-99. Pieza 3. Costillas, tres, en la capa de abajo.»
Al pie de la segunda hoja, con la misma letra pero apretando más, había cuatro líneas que no eran un inventario.
«Sr. Pobo: esto es lo que hay y está en mi finca. Yo no quiero dinero. Quiero que se excave bien y que se sepa que estaba aquí. Si usted no quiere, escribo a Zaragoza. B. Lahoz, 2 de junio de 1999.»
—Está en el archivo —dijo Calomarde en voz baja—. Ha estado en el archivo veintisiete años.
Nieves sostenía la funda con las dos manos.
—Claro que ha estado. —Notó que le temblaba un poco la voz y respiró—. Claro que ha estado, Iker. Porque el que lo guardó no lo guardó por descuido. Lo guardó porque era incapaz de tirarlo.
El informe pericial caligráfico del laboratorio de Zaragoza llegó el 14 de diciembre: identidad de autoría entre las dos hojas, las once etiquetas fotografiadas por Marisol Sanz y la libreta recuperada en la sima, con un grado de probabilidad «muy alto».
Y una nota a pie de página del perito, que Nieves leyó dos veces:
«Se advierte que las dos hojas presentan pliegues de archivo estabilizados y manchas de óxido de grapa coincidentes con el cuaderno contenedor, lo que sitúa su incorporación a dicho cuaderno en fecha próxima a la de su redacción.»
—Lo metió ahí en 1999 —dijo Nieves—. Y no lo sacó nunca más.