30 El correo del 2 de octubre
El móvil de Marisol Sanz llegó al laboratorio de Zaragoza el sábado por la tarde y el domingo a las siete de la mañana el cabo Calomarde ya tenía la extracción.
Se lo enseñó a Nieves en la sala vacía, con las persianas bajadas y dos cafés de máquina.
—El terminal está destrozado por fuera pero la memoria está intacta. Mire.
Nieves leyó el texto de seis líneas. Leyó dos veces la última.
—«Si les interesa, aquí está y yo vengo los jueves.»
—Hay respuesta —dijo Calomarde—. Del 3 de octubre a las 10.12. Firma Elisa Bádenas Monfort, directora. Le agradece el aviso, le explica el procedimiento de depósito y le dice que se pondrá en contacto.
—¿Y después?
—Después, nada durante doce días. Y el 15 de octubre a las 11.02, Marisol llama al puesto de Albarracín y habla cuatro minutos y medio. Y a las 16.48 recibe un mensaje.
Calomarde amplió.
Era un mensaje de un número no registrado en la agenda.
«Soy Elisa, de la fundación. Estoy subiendo. ¿Sigues en la escuela sobre las 5?»
Y la respuesta de Marisol, a las 16.50:
«Sí! Hasta ahora :)»
Nieves se quedó mirando aquella carita de dos puntos y un paréntesis un rato largo.
—¿Y después del mensaje?
—Después, silencio hasta las 21.34, que es cuando el terminal se conecta por última vez a la antena de Orihuela del Tremedal, saliendo de la reunión del consejo escolar. A partir de ahí, la pista de la Loma no tiene cobertura. El teléfono no vuelve a registrar nada.
—O sea que alguien la esperó.
—O alguien la siguió. —Calomarde cerró el portátil—. Mi teniente, hay una cosa más y es la que me tiene mal cuerpo.
—Dímela.
—Que el correo con las fotos, ese que la maestra iba a mandarnos esa noche, no llegó nunca. —El cabo se frotó la cara—. Nos llamó por la mañana, le dijimos que nos lo mandara por escrito y esa misma noche la mataron. Si ese jueves alguien de los nuestros le hubiera dicho «voy yo a verlo»...
—No —dijo Nieves.
—Mi teniente...
—No, Iker. —Se levantó—. Eso lo vas a pensar mil veces y te lo vas a tener que tragar mil veces, y yo también. Pero ahora no. Ahora vamos a la escuela.