SALVACIÓN
Todo está a punto de acabar para poder empezar.
No ve el momento de que reciban el regalo, pero, sobre todo, quiere ver sus caras, su impotencia, cuando se den cuenta de que nada es comparable a la justicia divina.
Apenas un par de días y habrá cumplido su misión, ya nadie dudará del poder del Señor sobre los hombres.
Ahora debe tener mucho cuidado, no puede pecar como Moisés y atribuirse el mérito o recibirá el mismo castigo y no podrá llegar a la tierra prometida.
Es solo un instrumento y, como tal, no puede ser protagonista del suceso.
El Todopoderoso ha hablado, bienaventurados los que escuchen su palabra y la cumplan.