SALVACIÓN
Sus planes se han torcido un poco. Que no hayan hecho pública la relación entre ambas víctimas le va a suponer un retraso con el que no contaba.
Tenía claro que el primer asesinato no podrían taparlo, pero el segundo quizás ha sido demasiado discreto y eso que debería haber sido el más sangriento, doloroso y macabro de todos; al menos, era la víctima que más se lo merecía.
Pero, ya lo dice el refrán: si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo.
Lástima que eso no sea algo que se pueda permitir.
Lleva demasiado tiempo preparándolo todo y conoce bien a los elegidos.
Solo algunos darán espectáculo, el resto hará su papel y punto.
Se puede convencer a la gente de muchas cosas, pero el sadismo, la crueldad o el gusto por torturar se llevan dentro o no se llevan.
No importa, quizás va a tener que forzar un poquito las cosas, discretamente y con cautela.
Igualmente, a partir de mañana no habrá nadie capaz de impedir que la noticia corra como la pólvora, el consiguiente caos y la alarma social vendrán solos.
Cuando empezó a imaginar todo esto, creyó que, al hacerlo realidad, sentiría algún tipo de nerviosismo o preocupación, pero ninguna de esas emociones está presente.
Nota el poder y sabe que tiene el control.
Para cuando llegue el momento final, estará todo listo.
La apoteosis del poder divino. Queda tan poco que ya puede notar el sabor de la victoria.
Dios guía sus pasos y nada podrá evitar que cumpla su misión.