CAPÍTULO 138
El salón de plenos se llenó, y la gente que no cabía se quedó en la escalera con el abrigo puesto.
La directora de la excavación explicó con diapositivas lo que había en la sima. Habló media hora, sin adjetivos, y cuando terminó nadie aplaudió, porque nadie sabía si se aplaude eso.
Al final, un hombre mayor levantó la mano desde la tercera fila.
—Señora, una pregunta sola: ¿se puede llevar flores?
—Se puede llevar flores —dijo ella.