CAPÍTULO 139
Casamayor cocinó, mal, y Nadia se lo dijo.
—Está soso.
—Es hidrogeología: hay que dejar que la sal la ponga el terreno.
Se rieron los dos, y después se quedaron callados con la copa en la mano.
—Cuando esto se acabe, no vas a tener excusa para llamarme —dijo él.
—No voy a necesitar excusa.
—Eso lo dices ahora.
Nadia dejó la copa en la mesa y lo miró de frente, con la misma cara con la que interrogaba.
—Íñigo. Eso lo digo siempre.