CAPÍTULO 126
Habló durante dos horas y cuarenta minutos, con su abogado al lado y la grabadora en marcha.
—El nueve de octubre a las nueve y cuarenta de la noche me llamó don Ramiro. Me dijo que el historiador estaba en la cantera, que había entrado, que fuese a echarlo y que él venía detrás.
—¿Y fue?
—Fui con el Navara. Estaba allí, con una linterna de cabeza, midiendo la losa con una cinta. Igual que la chica en las fotos.
—¿Y qué hizo usted?
—Le dije que se fuera. Y él me dijo que no. Y entonces llegó don Ramiro.