CAPÍTULO 65
El teléfono la despertó a las siete y veinte y Nadia supo por el tono de Lasheras que algo se había roto.
—La sima —dijo—. Los de arqueología han llegado a las siete para preparar la excavación.
—Y.
—Y la losa está movida. Hay una excavadora en el borde y hormigón fresco de anoche. Fresco, Nadia. Con la lechada aún gris.
Nadia ya estaba buscando los pantalones.
—Que no toque nadie nada. Voy.