Sal amarga CAPÍTULO 50
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CAPÍTULO 50

—Que sí —repitió Ramiro—. Con condiciones, claro: fuera de la campaña de obra, con arqueólogo, con seguro. Se lo puse por escrito en julio. Se lo puedo enseñar.

—Enséñemelo.

—Y en agosto dejó de contestarme —dijo Ramiro—. Yo pensé que se le había pasado la fiebre.

—¿Y la valla nueva?

—Obra. Seguro de responsabilidad civil. Me obliga la aseguradora. —Abrió las manos—. Inspectora, yo pongo paneles. No tengo tiempo ni para mis hijos.