Sal amarga CAPÍTULO 40
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CAPÍTULO 40

—Alguien se arrodilló ahí —dijo Nadia, en cuclillas en el borde—. Y aquí, mira: dos surcos. Talones arrastrados.

—El fondo de una salada es yeso y limo con costra de sal —dijo Casamayor—. Cuando se seca, fosiliza la huella. Con este viento y sin lluvia, esto puede llevar así una semana.

—Ocho días.

—Ocho días perfectamente.

Nadia se levantó y llamó a la Científica antes de terminar de sacudirse las manos.

—Y otra cosa —dijo Casamayor, señalando el borde opuesto—. Ahí hay un ribazo de yeso duro, de cuarenta centímetros. Justo la altura de una cintura.