CAPÍTULO 41
La Policía Científica trabajó cuatro horas con el cierzo dándoles en la cara.
Moldes de silicona de las dos rodilleras. Fotogrametría del ribazo. Ocho muestras de limo. Y en la costra de sal, a metro y medio del borde, un botón de camisa, nácar, cuatro agujeros, con dos hilos blancos aún prendidos.
Nadia lo miró dentro de la bolsita transparente y pensó en la camisa arremangada en un codo.
—Al galacho llegó con un botón menos —dijo—. Lo tenemos.
—Tenemos un botón —dijo Lasheras.
—Tenemos el sitio.