Sal amarga CAPÍTULO 34
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CAPÍTULO 34

Nadia se bajó y fotografió la cadena, los candados y el cartel.

—Esta valla es nueva —dijo—. Mire el alambre: brillante. Y los agujeros de los postes están limpios, sin lluvia dentro.

—Se ha puesto hace menos de dos semanas —dijo Casamayor.

—Se ha puesto hace menos de una.

Al otro lado, a doscientos metros, un hombre con chaleco naranja los miraba apoyado en un todoterreno.

Nadia lo saludó con la mano. El hombre no devolvió el saludo, se metió en el coche y se fue.

—Bienvenida a los Monegros —dijo Casamayor.