Sal amarga CAPÍTULO 35
21%

CAPÍTULO 35

—Necesito el juzgado —dijo Nadia—. Necesito entrar en Valdealjez, y necesito los teléfonos de Zaporta.

—Necesita usted una novela —dijo Gimeno—. Tiene un ahogado con agua salada y un historiador cabreado. Con eso no me firman una intervención telefónica.

—Tengo un ordenador formateado a distancia.

—Tiene un ordenador formateado. Punto. —El comisario se levantó—. Tráigame el lugar. Si me demuestra dónde se ahogó, tiene juzgado.

Nadia salió pensando que por una vez su jefe tenía razón, y eso le fastidió más que si no la hubiera tenido.