Playlist para ignorarme Capítulo 38
91%

Capítulo 38

Tú das más miedo que cualquier película

—No pienso disfrazarme.

—Sí vas a disfrazarte.

—No.

—Nico.

—Emma.

—Nicolás.

Él levantó lentamente la vista desde el sofá del estudio con expresión cansada.

—Usar mi nombre completo da miedo.

Emma sonrió satisfecha cruzándose de brazos.

Llevaban literalmente veinte minutos discutiendo lo mismo.

Halloween.

O más concretamente:

La fiesta de Halloween que Martín había decidido organizar “porque la depresión colectiva post-accidente necesitaba alcohol y decoración horrible”.

Palabras textuales.

Y ahora Emma estaba intentando convencer a Nicolás de ponerse un disfraz.

Misión imposible aparentemente.

—Todos van a ir disfrazados —dijo ella.

Nico señaló su brazo todavía inmovilizado.

—Parezco un accidente de tráfico humano. Ya doy suficiente miedo.

Martín apareció desde el fondo del estudio con una caja llena de decoración naranja y negra.

—Eso es lo más emo que has dicho nunca.

—Cállate.

Valeria se dejó caer dramáticamente sobre el sofá junto a Emma.

—Dios mío, parecéis matrimonio discutiendo.

Emma sintió calor inmediato en las mejillas.

Nicolás también pareció atragantarse un poco.

Martín los miró lentamente.

—Ah, todavía os afecta ese tipo de comentarios. Interesante.

—Voy a tirarte por la ventana —murmuró Nico.

---

La fiesta terminó siendo en casa de Martín.

Mala idea.

Muy mala idea.

Porque Martín tenía demasiado tiempo libre y cero supervisión adulta.

Cuando Emma y Nico llegaron aquella noche, la casa parecía una mezcla entre película de terror barata y tienda de decoración explotando.

Había telarañas falsas por todas partes.

Luces violetas.

Calabazas.

Y una máquina de humo que claramente alguien no debía haber comprado.

Emma comenzó a reírse inmediatamente.

—¿Qué demonios ha hecho?

Nicolás observó el desastre unos segundos.

—Sinceramente… no quiero saberlo.

Valeria abrió la puerta disfrazada de vampiresa.

—¡POR FIN!

Emma abrió mucho los ojos.

—Vale, estás increíble.

—Lo sé.

Valeria señaló inmediatamente a Nico.

—¿Y eso qué es?

Nico levantó una ceja.

—¿Mi personalidad?

Emma soltó una carcajada.

Porque sí.

Nico técnicamente no se había disfrazado.

Solo llevaba ropa completamente negra, botas oscuras y delineado ligeramente corrido alrededor de los ojos.

Pero sinceramente…

parecía salido de una película.

Y Emma odiaba lo mucho que eso le afectaba.

Valeria puso los ojos en blanco.

—Das rabia.

—Gracias.

Entonces Martín apareció disfrazado absurdamente de pirata.

—¡LA PAREJA FAVORITA DEL PÚBLICO!

Emma sintió el corazón acelerarse automáticamente cuando Nico pasó distraídamente una mano por su cintura.

Natural.

Como si ya no pensara antes de tocarla.

—¿Dónde está Vera? —preguntó Emma intentando ignorar el efecto que Nico tenía en su sistema nervioso.

—En la cocina amenazando a Clara porque puso piña en la pizza.

—Con razón.

Entraron finalmente al salón.

La música sonaba fuerte.

Había más gente de la que Emma esperaba.

Pero por primera vez en muchísimo tiempo…

no sintió ansiedad inmediatamente.

Porque Nico estaba ahí.

Y eso seguía calmando algo dentro de ella.

---

Una hora después todo era caos.

Martín estaba bailando encima del sofá.

Valeria gritaba la letra de canciones que claramente no sabía.

Y Clara había perdido toda capacidad de comportarse normalmente.

Emma estaba sentada en la encimera de la cocina riéndose mientras Vera le contaba cómo Martín accidentalmente incendió una servilleta intentando “crear ambiente”.

—Voy a dejar que la selección natural haga su trabajo con él —murmuró Vera.

Emma comenzó a reírse otra vez.

Y entonces sintió unos dedos rozando suavemente su muslo.

Giró la cabeza inmediatamente.

Nicolás.

Apoyado justo a su lado.

Mirándola de esa forma tranquila otra vez.

—Hola —murmuró él.

Emma sonrió automáticamente.

—Hola.

Nico inclinó apenas la cabeza observándola.

—Te estás divirtiendo.

Ella asintió.

—Mucho.

Y era verdad.

Por primera vez en mucho tiempo sentía que podía disfrutar momentos así sin estar constantemente alerta.

Nico acarició distraídamente su rodilla.

Y Emma sintió el corazón haciendo cosas ridículas otra vez.

Ridículo.

Todo era ridículo con él.

—Estás muy guapo hoy —soltó ella sin pensar.

Nicolás se quedó completamente quieto.

Emma abrió un poco los ojos.

Ah.

Vale.

Quizá eso lo había sorprendido.

Vera literalmente se levantó inmediatamente.

—Bueno, voy a desaparecer antes de presenciar algo.

Emma empezó a reírse mientras Vera escapaba de la cocina.

Nico seguía mirándola.

Y Emma sintió el aire desapareciendo lentamente.

Porque esa mirada siempre hacía cosas peligrosas dentro de ella.

—¿Qué? —murmuró nerviosa.

Nicolás se acercó apenas.

Muy poco.

Pero suficiente para que Emma sintiera su respiración.

—Tú das más miedo que cualquier película esta noche.

El corazón de Emma dejó de funcionar.

—Eso no tiene sentido.

—En mi cabeza sí.

Emma intentó responder algo.

No pudo.

Porque Nico sonrió apenas.

Y después besó suavemente la comisura de su boca.

Como si no pudiera evitar tocarla.

Emma sintió calor inmediatamente por todo el cuerpo.

Maldito chico.

---

Más tarde terminaron todos en el salón viendo películas de terror porque Martín insistía en que “era tradición”.

Spoiler:

No era tradición.

Solo le gustaba ver sufrir a la gente.

Emma estaba acurrucada contra Nico bajo una manta mientras la pantalla mostraba algo claramente demoníaco.

—Esto da muchísimo miedo —susurró.

Nico bajó apenas la vista hacia ella.

—Llevas media película escondiendo la cara en mi cuello.

—Porque quiero sobrevivir.

—Excusas.

Emma le dio un pequeño golpe en el pecho.

Y Nicolás soltó una risa baja.

Aquello hizo que el corazón le doliera suavemente otra vez.

Porque después del accidente…

escucharlo reír seguía sintiéndose especial.

Como recuperar algo importante.

En la pantalla alguien gritó horriblemente.

Emma dio un pequeño salto.

Y Nico comenzó a reírse más fuerte.

—No te rías.

—Perdón, pero pareces un gato asustado.

—Te odio.

—No es verdad.

Emma levantó la vista hacia él.

Y automáticamente dejó de respirar bien otra vez.

Porque Nico ya la estaba mirando.

No la película.

A ella.

Con esa expresión suave.

Peligrosa.

La que siempre parecía decir demasiado.

La habitación seguía llena de ruido alrededor.

Pero Emma dejó de escuchar todo lentamente.

Porque de pronto solo existía él.

Nico apartó suavemente un mechón de cabello de su rostro.

Y Emma sintió el pecho apretarse.

—¿Qué pasa? —susurró.

Él sonrió apenas.

Muy pequeño.

Muy real.

—Nada.

Mentira.

Emma ya lo conocía demasiado bien.

—Nico.

El silencio duró un segundo.

Y entonces él habló tan bajito que casi se perdió entre el sonido de la película.

—Solo estaba pensando que casi te pierdo.

El corazón de Emma se rompió suavemente.

Porque ella también lo pensaba todavía.

Mucho.

Emma subió lentamente una mano hasta su mejilla.

Acariciándolo despacio.

—Pero no pasó.

Nicolás cerró los ojos apenas inclinándose contra su mano.

Y Emma juró que jamás había amado a alguien así.

Con tanto miedo.

Con tanta intensidad.

Con tantas ganas de proteger algo.

Nico volvió a abrir los ojos lentamente.

Y entonces apoyó la frente contra la de ella.

En medio del ruido.

Las luces naranjas.

Las risas de sus amigos.

Como si el resto del mundo desapareciera igual.

—Te quiero —murmuró.

Emma sintió el corazón explotando completamente.

Y sonrió.

Porque quizá Halloween daba miedo.

Pero perderse el uno al otro…

eso sí era terror de verdad.