Playlist para ignorarme Capítulo 27
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Capítulo 27

La persona favorita de alguien pequeño

—No puedes ponerte nerviosa por una niña de cinco años.

Emma miró a Valeria horrorizada.

—Claro que puedo.

—Emma.

—¿Y si no le gusto?

Valeria la observó en silencio unos segundos antes de empezar a reírse.

—Dios mío, estás completamente enamorada.

Emma le lanzó un cojín directamente a la cara.

Porque sí.

Probablemente.

Muchísimo además.

Todo había empezado esa mañana, cuando Nicolás le escribió un mensaje inesperado:

“Mi hermana pequeña quiere conocerte.”

Y desde entonces Emma estaba en crisis emocional.

Porque aquello parecía importante.

Muy importante.

Nico casi nunca hablaba de su familia.

Emma sabía algunas cosas:

Que vivía con su hermano mayor desde hacía años.

Que sus padres estaban casi siempre fuera.

Y que había una hermana pequeña que adoraba más que a nadie en el mundo.

Pero nunca la había conocido.

Hasta hoy.

—Relájate —dijo Valeria todavía riéndose—. Los niños siempre aman a las personas tranquilas.

Emma suspiró mirando su ropa por quinta vez.

—No sé por qué siento que voy a una entrevista oficial.

—Porque para Nico probablemente lo es.

Y eso ayudó exactamente cero.

---

Una hora después Emma estaba frente al edificio de Nicolás intentando no entrar en pánico.

El corazón le latía demasiado rápido.

Ridículo.

La puerta del portal se abrió antes de que pudiera llamar.

Y Nico apareció con una sudadera negra enorme y el cabello desordenado.

Emma sintió el nerviosismo empeorar automáticamente.

—Hola —murmuró él sonriendo apenas.

—Hola.

Nicolás la observó unos segundos.

Y luego sonrió un poco más.

—Estás nerviosa.

Emma frunció el ceño.

—No.

—Emma.

—Vale, sí.

Eso le sacó una risa baja.

Y sinceramente…

Emma pensaba que jamás iba a acostumbrarse a lo mucho que le gustaba escucharlo reír.

Nico abrió más la puerta.

—Ven. Antes de que Lucía decida bajar ella sola a buscarte.

Emma parpadeó.

—¿Tu hermana se llama Lucía?

—Sí. Y habla demasiado.

—Eso no puede venir de tu familia.

Nicolás rodó los ojos divertido mientras subían las escaleras.

—Muy graciosa.

Emma intentaba parecer tranquila.

Pero por dentro seguía aterrorizada.

Porque conocer a alguien importante para Nico se sentía enorme.

Y ella no quería arruinarlo.

Cuando llegaron al apartamento, Emma apenas tuvo tiempo de mirar alrededor antes de escuchar unos pasos rápidos.

Y después—

—¿TÚ ERES EMMA?

Una niña pequeña apareció corriendo por el pasillo.

Cabello oscuro.

Sudadera rosa enorme.

Y los mismos ojos que Nicolás.

Emma sintió el corazón derritiéndose inmediatamente.

—Hola —dijo agachándose un poco para quedar a su altura.

Lucía la observó como si estuviera analizándola profundamente.

Emma intentó no ponerse más nerviosa.

La niña finalmente miró a Nico.

—Es más bonita de lo que dijiste.

Emma dejó de respirar.

Nicolás abrió mucho los ojos.

—LUCÍA.

La niña comenzó a reírse.

Y Emma también.

Porque Nico acababa de ponerse nervioso de verdad.

Aquello era histórico.

—No le dije eso así —murmuró él avergonzado.

Lucía lo ignoró completamente antes de volver hacia Emma.

—¿Te gusta Star Wars?

Emma soltó una pequeña risa.

—Estoy aprendiendo.

La niña asintió satisfecha.

—Bien. Nico obliga a todos.

—LUCÍA.

—¿Qué? Es verdad.

Emma estaba oficialmente enamorada de esa niña ya.

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La tarde pasó extrañamente rápido.

Lucía decidió inmediatamente que Emma era su nueva persona favorita después de descubrir que sabía dibujar y que le gustaban los libros.

Ahora las tres personas estaban sentadas en el suelo del salón mientras Lucía coloreaba agresivamente un Darth Vader.

—Parece enfadado —comentó Emma.

—Porque siempre está enfadado —explicó Lucía muy seria.

Nicolás, sentado junto a Emma, soltó una risa baja.

Y Emma giró la cabeza apenas un segundo hacia él.

Error.

Porque Nico ya la estaba mirando.

Otra vez.

Con esa expresión suave que últimamente aparecía demasiado.

Emma bajó rápidamente la vista hacia el dibujo.

Lucía los observó unos segundos en silencio.

Y luego preguntó tranquilamente:

—¿Os habéis besado?

Emma casi muere.

Nicolás empezó a toser.

—LUCÍA.

—¿Qué? Martín dice que actuáis raro.

Emma cerró los ojos un segundo.

Claro.

Martín.

Iba a asesinarlo.

Lucía siguió coloreando como si no acabara de destruirlos emocionalmente.

—A mí me caes bien —le dijo después a Emma—. Antes Nico estaba siempre serio.

El corazón de Emma se apretó suavemente.

Miró a Nicolás un segundo.

Él parecía avergonzado.

—No estaba siempre serio.

Lucía levantó lentamente la cabeza.

—Nico. Literalmente escuchas música triste mirando paredes.

Emma soltó una carcajada inmediata.

Y Nico la miró traicionado.

—No te rías.

—Lo siento —dijo todavía riéndose—. Pero eso ha sido demasiado específico.

Lucía sonrió satisfecha porque claramente disfrutaba humillando a su hermano.

Y sinceramente…

Emma entendía por qué.

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Más tarde, cuando Lucía se quedó dormida en el sofá viendo una película, Emma ayudó a taparla con una manta.

La niña abrazó automáticamente un peluche de Grogu mientras dormía.

Emma sintió el corazón derritiéndose otra vez.

—Es adorable —susurró.

Nicolás se quedó de pie a su lado observando a su hermana unos segundos.

Y Emma notó inmediatamente cómo cambiaba su expresión al mirarla.

Más suave.

Más tranquila.

Como si Lucía fuera una parte importante de todo lo bueno que quedaba dentro de él.

—La quieres muchísimo —murmuró Emma.

Nico asintió apenas.

—Es mi persona favorita.

Emma levantó la vista hacia él.

Y Nicolás también la miró.

Silencio.

El salón estaba oscuro excepto por la luz tenue de la televisión.

Y por un momento todo se sintió extrañamente íntimo.

Como si Emma acabara de entrar en una parte muy personal de su vida.

—Le gustas —dijo él finalmente.

Emma sonrió un poco.

—Creo que yo también la adoro ya.

Eso hizo que Nico sonriera suavemente.

Y entonces, muy despacio, tomó su mano entrelazando los dedos con los suyos.

Emma sintió el pecho calentarse completamente.

Porque aquello…

aquello empezaba a sentirse peligrosamente parecido a algo permanente.