Capítulo 26
Cuando el pasado vuelve
Emma estaba feliz.
Y eso empezaba a darle miedo.
Porque cada vez que las cosas iban demasiado bien… algo terminaba rompiéndose.
Intentaba no pensar así.
De verdad lo intentaba.
Pero el miedo seguía ahí.
Escondido.
Esperando.
Aquella tarde caminaba junto a Valeria después de clases mientras hablaban sobre cualquier tontería sin importancia.
—Te juro que Martín moriría primero en una película de terror —decía Valeria.
Emma soltó una pequeña risa.
—No. Sobreviviría por accidente.
—Eso también es verdad.
El viento movía suavemente el cabello de Emma mientras cruzaban la calle cerca del instituto.
Todo parecía normal.
Tranquilo.
Hasta que escuchó una voz detrás de ella.
—Emma.
El mundo se detuvo inmediatamente.
Emma dejó de caminar.
Todo el calor desapareció de golpe de su cuerpo.
Porque conocía esa voz.
Demasiado bien.
Valeria también se tensó al instante.
Y lentamente ambas se giraron.
Adrián estaba ahí.
Apoyado contra una moto como si tuviera derecho a aparecer otra vez en su vida.
Emma sintió el corazón latiéndole tan fuerte que dolía.
No.
No.
No otra vez.
Adrián sonrió apenas al verla.
Pero esa sonrisa seguía dándole miedo.
—Necesitamos hablar.
Emma retrocedió automáticamente un paso.
Valeria se colocó inmediatamente delante de ella.
—No.
Adrián la ignoró completamente.
Sus ojos seguían clavados en Emma.
—Solo cinco minutos.
Emma tragó saliva.
Las manos empezaban a temblarle.
Porque el cuerpo recordaba cosas incluso cuando intentabas olvidarlas.
Los gritos.
El miedo.
Los golpes.
Valeria cruzó los brazos.
—Ella ya no quiere saber nada de ti.
Adrián soltó una pequeña risa seca.
—No te he preguntado a ti.
Emma vio cómo la expresión de Valeria cambiaba inmediatamente.
Peligrosa.
—Y yo te estoy diciendo que te largues.
El ambiente se volvió tenso en segundos.
Emma sentía que apenas podía respirar.
Adrián finalmente volvió a mirarla directamente.
Y ahí estaba otra vez.
Ese control disfrazado de calma.
—¿Vas a esconderte detrás de tus amigos ahora?
Eso golpeó algo dentro de Emma.
Porque durante mucho tiempo… sí se había escondido.
Por miedo.
Por supervivencia.
Pero ahora algo era distinto.
Ya no estaba sola.
Emma respiró hondo.
Y salió lentamente detrás de Valeria.
—No quiero hablar contigo.
Su voz tembló un poco.
Pero salió.
Adrián la observó en silencio unos segundos.
Y Emma sintió el mismo miedo antiguo subiéndole por la espalda.
—¿Por él? —preguntó finalmente—. ¿Por ese tatuador?
Emma sintió el cuerpo congelarse.
¿Cómo sabía eso?
Valeria dio un paso adelante inmediatamente.
—Te juro que como vuelvas a acercarte—
—Valeria —susurró Emma agarrándole suavemente el brazo.
Porque aquello podía empeorar muy rápido.
Adrián sonrió apenas.
Pero no había nada bonito en esa sonrisa.
—No va a durar contigo.
Emma sintió el pecho apretarse.
—Vete.
—Tú sabes que tengo razón.
Y aquello dolió.
Porque una parte rota dentro de Emma todavía recordaba todas las veces que Adrián le hizo creer que era difícil de querer.
Difícil de quedarse.
Adrián se acercó un paso más.
—La gente termina cansándose de ti, Emma.
El aire desapareció de golpe.
Valeria abrió la boca furiosa.
Pero otra voz habló primero.
—Aléjate de ella.
Emma giró la cabeza inmediatamente.
Y sintió el corazón romperse un poco de alivio.
Nicolás.
Venía caminando hacia ellos junto a Martín.
Pero Nico no tenía la expresión tranquila de siempre.
No.
Estaba furioso.
Emma nunca lo había visto así.
Sus ojos oscuros estaban clavados en Adrián de una forma peligrosa.
Y eso hizo que incluso Adrián dejara de sonreír.
Nicolás se colocó al lado de Emma inmediatamente.
Tan cerca que ella sintió el calor de su brazo.
Protegiéndola sin decirlo.
—Te ha dicho que te vayas —dijo Nico frío.
Adrián soltó una pequeña risa.
—¿Y tú quién eres exactamente?
Nicolás ni siquiera dudó.
—La persona que sí piensa quedarse.
El corazón de Emma dejó de funcionar.
Porque lo dijo sin miedo.
Sin dudas.
Sin apartar la mirada.
Adrián observó a ambos unos segundos.
Y Emma pudo notar cómo aquello le molestaba.
Mucho.
Finalmente soltó una sonrisa amarga.
—Ya veremos cuánto duras.
Nicolás dio un paso adelante inmediatamente.
Y Martín reaccionó rápido agarrándole el brazo antes de que aquello empeorara.
El silencio se volvió pesado.
Hasta que Adrián terminó alejándose finalmente.
Emma no se dio cuenta de que estaba temblando hasta que Nicolás se giró hacia ella.
Su expresión cambió completamente al verla.
Toda la rabia desapareció.
—Emma…
Ella intentó responder.
Pero las lágrimas llegaron primero.
Maldita sea.
Nicolás reaccionó inmediatamente acercándose más.
—Eh, eh… mírame.
Emma bajó la cabeza intentando respirar.
Pero el miedo seguía ahí.
Pegado al pecho.
Nico tomó suavemente su rostro entre las manos.
Obligándola a mirarlo.
Y su voz salió mucho más suave ahora.
—Ya está.
Emma negó apenas.
—Lo siento…
—No te disculpes.
Él apoyó la frente contra la suya un segundo.
Y Emma sintió cómo poco a poco volvía a poder respirar.
—No voy a dejar que vuelva a hacerte daño —murmuró Nico.
Las lágrimas siguieron cayendo.
Pero esta vez no estaba sola sosteniéndolas.
Y quizá eso cambiaba absolutamente todo.