Playlist para ignorarme Capítulo 16
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Capítulo 16

Como si nada hubiera pasado

—No podéis seguir actuando como si nada.

—Estamos actuando exactamente como si nada —respondió Emma sin levantar la vista del libro.

Valeria soltó un sonido indignado.

—Eso es lo peor que he escuchado en mi vida.

El estudio estaba más lleno de lo habitual.

Martín había insistido en una “reunión obligatoria de supervivencia emocional”, que básicamente significaba pizza, música y gente ocupando todos los sofás posibles.

Vera leía en un rincón como siempre.

Clara intentaba no reírse demasiado.

Martín discutía con Valeria por una porción de pizza.

Y Nicolás…

Nicolás estaba demasiado cerca.

Emma lo notaba incluso sin mirarlo.

Como si el aire cambiara un poco cuando él estaba a su lado.

—No es normal —susurró Valeria acercándose a ella—. Después de lo de ayer… tú y él…

—Valeria —la cortó Emma bajando el libro—. No somos nada.

Valeria la miró con cara de “mentira absoluta”.

Emma evitó su mirada.

Porque técnicamente… no habían hablado de nada.

Ni etiquetas.

Ni nombres.

Ni nada que pudiera hacer esto real de forma oficial.

Solo miradas largas.

Toques pequeños.

Y silencios que decían demasiado.

Nicolás, sentado al otro lado del sofá, fingía mirar el móvil.

Pero Emma lo conocía ya lo suficiente para saber que no estaba mirando nada.

Estaba escuchando.

Como siempre.

—Esto es incómodo —murmuró Martín con la boca llena.

—Cállate —respondieron Valeria y Clara al mismo tiempo.

Emma intentó concentrarse en el libro otra vez.

Pero era imposible.

Porque cada vez que levantaba la vista…

Nico ya la estaba mirando.

Otra vez.

---

Más tarde, la música bajó y el ambiente se volvió más tranquilo.

Martín y Clara estaban discutiendo sobre películas.

Valeria estaba en la cocina buscando más comida.

Vera seguía en su mundo.

Emma salió al pasillo del estudio buscando aire.

Y lo encontró ahí.

Nicolás.

Apoyado contra la pared, con las manos en los bolsillos.

Como si la estuviera esperando.

—Te estás escondiendo —dijo él en cuanto la vio.

Emma arqueó una ceja.

—No me estoy escondiendo.

—Sí.

—No.

Nico sonrió apenas.

Ese tipo de sonrisa que todavía conseguía descolocarla.

Emma se cruzó de brazos.

—¿Qué quieres?

Él dio un paso hacia ella.

Lento.

—Hablar.

Emma sintió el corazón reaccionar demasiado rápido.

—¿De qué?

Nicolás dudó un segundo.

Luego bajó un poco la voz.

—De lo que pasó.

Emma se quedó quieta.

Silencio.

El aire parecía más pesado ahí fuera.

—No hay nada que hablar —dijo ella finalmente.

Nico frunció ligeramente el ceño.

—Emma…

—En serio —insistió ella suavizando la voz—. No necesitamos ponerle nombre ahora.

Eso lo hizo quedarse callado.

Emma lo observó un segundo.

Y vio algo en su mirada.

Duda.

Como si él tampoco supiera cómo manejar esto.

Nicolás apoyó la cabeza contra la pared un instante.

—No quiero hacerlo mal contigo —murmuró.

Emma se acercó un poco.

—No lo estás haciendo mal.

Él la miró de reojo.

—Todavía.

Emma soltó una pequeña risa.

—Qué optimista eres.

Nico también sonrió.

Pero luego su expresión se volvió más seria.

—Solo… no quiero que esto te haga daño.

Emma bajó la mirada un segundo.

Porque entendía ese miedo.

Lo conocía demasiado bien ya.

—Entonces no lo conviertas en algo que tenga que doler —susurró.

Silencio.

Nicolás la observó largo rato.

Y Emma sintió que el mundo se reducía otra vez a ese espacio pequeño entre los dos.

Sin etiquetas.

Sin presión.

Solo ellos.

—Vale —dijo él finalmente.

Simple.

Pero firme.

Emma sintió algo cálido en el pecho.

No era una promesa perfecta.

Pero era real.

---

Cuando volvieron al salón, Valeria los miró inmediatamente.

—Ah, perfecto. Ya habéis vuelto del “no hablamos de nada”.

Emma suspiró.

—Valeria…

—Estoy observando.

Martín levantó la mano.

—Yo también observo y esto es mejor que Netflix.

—Cállate —dijo Emma lanzándole un cojín.

Nicolás se sentó otra vez junto a ella sin decir nada.

Pero esta vez…

su rodilla rozó la suya.

Y no se apartó.

Emma tampoco.

Y nadie dijo nada.

Pero todos lo notaron.

Especialmente Valeria.

Que sonrió como si acabara de ganar algo.