Pack Toni Galán (libros 1-3) 34
55%

34

Un cúter.

No puede ser una coincidencia.

Tienes una lengua muy osada… —Las palabras de Reggie siguen resonando—. Algún día, alguien te la cortará y te la hará tragar.

Un cúter…

Cojo el móvil y llamo a Beth. Escucho el tono con el teléfono en la oreja. Mi reflejo en el cristal de la puerta corredera me devuelve la mirada. En el baño, Chase está en plena ducha. Lo sé porque lo oigo vociferar For once in my life de Sinatra, aunque la puerta de la terraza esté cerrada.

Al fin, la voz de Beth.

—Hola.

—Tengo una pregunta para ti.

—Vaya, qué directo. Me encantan los hombres detallistas que preguntan a una chica por su día.

—Vale. ¿Qué tal estás?

—Bien. Deseando volver a verte —responde, con un tono tan relajado que me tiemblan las rodillas—. ¿Vienes esta noche?

—Podría ser.

—Genial. Ahora dime qué necesitas de mí.

Sonrío. Es lista.

—El periodista al que tu padre le cortó la lengua… ¿cómo se llamaba?

—Pat Cooper.

—Dijiste que lo hizo con un cúter, ¿verdad?

—Así es.

—¿Sabes dónde vive?

—No. ¿Por qué?

—Porque creo que tu padre no fue el que lo hizo.

Un silencio.

—Entonces… ¿quién?

—Es largo de contar por teléfono.

—Pues me lo cuentas luego. En casa.

—Okey.

—¿Sueno demasiado ansiosa? —pregunta, con una voz aguda que no puede disimular—. Joder, qué bochorno.

—Para nada.

—Tendría que hacerme más la difícil. Es lo que os gusta a los tíos.

—Y a vosotras.

—Tienes razón.

Su voz se suaviza un poco.

—Es que… —Hace una pausa. Suspira. Luego se ríe—. Me siento bien, ¿sabes?

Asiento en silencio. Lo sé. Y el sentimiento empieza a ser mutuo. Hago una mueca y bajo la cabeza.

—Te veré luego —digo, y cuelgo rápido.

Cierro los ojos y pienso en Beth. Por un momento mantengo mis pensamientos ahí. Pero, sin quererlo, aparece otra imagen.

Molly.

Y no me resisto. La dejo entrar. Siento el cosquilleo recorrerme el cuerpo.

Abro los ojos. Fin del viaje emocional. Toca trabajar.

Marco el número de Hada.

—Soy yo —digo cuando por fin responde.

—Ya sé que eres tú —replica con fastidio—. Estás en mi agenda, ¿recuerdas?

—Necesito tu ayuda.

—Para eso estoy. Dispara.

Le pido que localice la dirección de Patrick Cooper, periodista retirado.

—¡Enseguida, señor Burns!

Hada es capaz de hacer una perversa y cuidada imitación de Smithers, de Los Simpson . Las de Apu y Homer no le salen tan bien.

Dos minutos después me devuelve la llamada.

—Ya la tienes en tu bandeja de entrada —dice, sin perder el estilo.

Le digo que es la mejor. Ella se cabrea. Odia que la adulen. Le mando un beso y cuelgo.

Me pongo el chubasquero y vuelvo al salón. Chase está tirado en la alfombra, revolcándose con Alfred y Logan. A veces me pregunto quién de los tres es más animal.

Al verme, se detiene y alza la cabeza. Alfred y Logan también lo hacen, sincronizados.

—Tengo una buena noticia y una mala —digo.

—Joder, qué cliché. Venga, suelta la buena primero.

—Sé dónde vive Cooper.

—¿Ya tienes la dirección?

—Correcto.

—Joder… Hada es una maldita máquina.

—Díselo cuando la veas en persona. Le harás el día. —Sonrío, rascando a Alfred bajo la mandíbula.

—Eso ni muerto. ¿Vamos a hacerle una visita?

—¿A quién? —pregunto.

—¿A quién va a ser? —responde mientras se pone de pie y se sacude la ropa.

Me abrocho el chubasquero.

—¿Quieres venir?

—Por supuesto. ¿Dónde vive?

—Esa es la mala noticia. En el Bronx. En la zona mala.

Chase suelta un bufido.

—¿Es que el Bronx tiene zona buena?

—Vamos, antes de que llueva más.

—Ni de coña llevo mi precioso Porsche allí.

—Entonces, iremos en metro.

—¿Metro y Bronx? —Arruga la nariz como si oliera carne en descomposición—. ¿Tú te caíste de la cuna de pequeño o qué? ¿Quieres que pillemos hepatitis?

—Vale, drama queen. Iremos en mi Escarabajo.

Chase resopla, resignado, y recoge su chaqueta.

—Espero que tengas un maldito chaleco antibalas en la guantera. —Se detiene de pronto—. Y otra cosa. Muy urgente. Urgentísima.

Me quedo clavado con el pomo de la puerta en la mano.

—¿Qué?

—No salimos de este piso hasta que te duches, Crusoe. Ni un solo paso.