Pack Toni Galán (libros 1-3) 1
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La tumba está en lo alto de una loma, verde como si la hubieran pintado con brocha.

Frente a la lápida, la tierra aún rezuma humedad.

Aparto algunas hojas muertas de una patada. Tal vez debería estar llorando, pero mis ojos están secos.

No hay nubes negras ni viento molesto. Solo un sol limpio que me abrasa la nuca.

Busco señales a mi alrededor: una bandada de gaviotas sobrevolando el cementerio, un diente de león flotando en el aire, el llanto de un bebé a lo lejos. Algo. Cualquier cosa que, no sé, me haga filosofar sobre el ciclo de la vida.

Pero no hay nada. Todo está inmóvil, sin vida, como un cuadro mal pintado.

Leo la inscripción. Cierro los ojos con fuerza y respiro varias veces por la nariz.

Hace solo dos semanas, no me habría detenido en esta tumba. Ni siquiera habría vuelto la cabeza.

Y sin embargo, aquí estoy, manteniendo a raya mis sentimientos mientras espero al asesino, con quien me he citado.

Oigo las pisadas acercarse por detrás. Trago saliva y compruebo la hora en mi reloj; puntual como una novia el día de su boda.

Las pisadas se detienen. No me vuelvo.

—La mató usted —digo.

Su voz me eriza la nuca como un soplo gélido:

—Sí.