27
Jeremy Haskins acaba admitiéndolo todo.
Me cuenta la historia de cómo Tom Sanders pasó de acudir a su boda a terminar, años después, cayendo por un acantilado. El silencio cuando termina es tan brutal, que hasta el roce de las ramas de los árboles al mecerse con la brisa se percibe con claridad. Resulta estremecedor.
—¿Qué va a pasar ahora? —me pregunta.
—Ahora, colega, yo voy a detener a tu chantajista, y este me llevará hasta el asesino de novias. En cuanto a qué va a pasar contigo, es tu problema.
—No puedo permitir eso, lo siento. Si lo haces, hará público mi crimen. Fue muy claro en ese aspecto.
Extiendo el brazo con la mano extendida.
—Vamos, Haskins. Dame ese sobre.
—He dicho que no.
Cierro el puño… («No lo hagas, Toni», me digo. Pero ¿desde cuándo acepta consejos Toni Galán de nadie, especialmente de Toni Galán?) …y le asesto un revés en la nariz. Se oye un crujido, como si alguien hubiera pisado un escarabajo, y la nariz de Haskins comienza a gotear sangre.
No dejo que se recomponga y le arrebato el sobre que antes le ha entregado Chaqueta Blanca. Por suerte, me he asegurado de que en este rincón no hay guardas ni policías rondando.
—Hijo de… Pero ¿qué haces? —se queja él, perplejo.
—Te lo he dicho. Está muriendo gente por culpa de este embrollo. Tus problemas son irrelevantes.
Ignorando sus quejas, abro el sobre y examino su contenido. Es una tarjeta con una dirección y una hora concretas. Será esta noche. No demasiado lejos de aquí.
Me fijo en que Haskins está gimoteando como un niño. Se ha llevado a la nariz un pañuelo que ya está teñido de rojo. Le ayudo a ponerse en pie.
—Ahora, desaparece —digo. Parto el sobre varias veces por la mitad y me guardo los pedazos en el bolsillo—. Ni se te ocurra aparecer luego, o seré yo quien te delate. Yo en tu lugar, me entregaría a la policía y confesaría.
Un minuto después, estoy arrancando mi escarabajo , dejándolo tambaleándose con una mano en la nariz. No creo habérsela roto, pero no estoy seguro.
Durante el trayecto hacia el punto de encuentro con el chantajista, estaré cerca de arrepentirme de mis acciones. ¿Y si Haskins acudiera a la policía? Podría denunciarme por acoso y agresión.
No tardaré en relajarme y convencerme de que eso es improbable. Jeremy Haskins no lo hará.
Y no lo hará porque tendría que explicar los terribles actos que cometió en el pasado, empezando por la muerte de su mejor amigo y padrino de su boda, Tom Sanders.