Matar o besar (Los héroes de Port Dale 2) 9 Clay #3
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9 Clay #3

—⁠¿Cuándo?

—⁠Tener principios es digno de admiración. En mi oficio es estúpido y suicida, pero para alguien que seguramente ha pasado por tantas mierdas como tú, está bien. Es demasiado fácil convertirse en un bruto que usa su fuerza y sus habilidades contra los demás.

—⁠El tipo de gente a la que persigues y matas.

—⁠Esos mismos.

—⁠Pero ni siquiera así tienes un código moral, ¿verdad?

—⁠Ahora te pones terco porque sí.

—⁠Mira quién fue a hablar.

Clay lo fulminó con la mirada, sopesando si podría permitirse darle una patada.

Decidió que no podía acabar peor que atado y, quizá, drogado otra vez, así que alzó las piernas sujetas y las estrelló contra el costado de Elliot.

El hombre soltó un grito al caer de la cama y golpearse contra el suelo.

—⁠¿Pero qué demonios? —⁠soltó Elliot mientras se levantaba.

Clay lo miró con suficiencia.

—⁠Nada como una patada en el culo para quitarte esos aires de superioridad moral.

—⁠¡No me estaba dando aires de superioridad moral!

—⁠Ajá.

—⁠Bueno, perdona por intentar verte como algo más que un sanguinario asesino a sueldo.

—⁠Disculpas aceptadas —⁠le dijo Clay, ensanchando su sonrisa burlona.

—⁠Dios —⁠refunfuñó Elliot⁠—⁠. Capturas a un asesino a sueldo y resulta que es un crío insoportable.

—⁠Estoy atado. Tengo que entretenerme de alguna manera.

—⁠Los dos sabemos que, si quisieras, podrías soltarte —⁠dijo Elliot, arqueando una ceja.

—⁠Hum, probablemente. ¿No fue por eso por lo que me drogaste?

—⁠Y tú me dejaste hacerlo.

Era cierto. Incluso atado y con los movimientos limitados, Clay estaba seguro de que podría haber opuesto resistencia.

Con cualquier otra persona tal vez lo habría hecho.

Sin embargo, Elliot era bastante competente y Clay no quería poner a prueba sus habilidades contra él en unas condiciones tan desfavorables.

Peor aún, y se maldijo para sus adentros por ello, no quería disgustarlo ni hacerle daño.

No estaba perdiendo facultades, pero eso no significaba que tuviera que rechazar a un posible aliado.

Clay volvió a mirarlo y su sonrisa desapareció.

—⁠¿Eso significa que me crees? Todavía no me has contestado.

Elliot vaciló.

—⁠N-no lo sé. Hasta ahora, todo lo que has dicho de él es cierto. Nada tiene sentido. Y si dices la verdad sobre la clase de personas a las que persigues…

Clay resopló.

—⁠Entonces has estado protegiendo a la peor clase de persona. Claro que, para eso, primero tendría que estar diciendo la verdad y no tienes ningún motivo para creerme.

—⁠Tengo uno —⁠dijo Elliot.

—⁠¿Ah, sí? ¿Cuál?

—⁠Una corazonada. Un presentimiento. Y, si algo he aprendido a escuchar a lo largo de los años, son mis instintos.

Clay no sabía qué pensar de aquello. No culpaba a Elliot por no creerle. Era algo con lo que tenían que contar quienes, como Clay, actuaban al margen de la ley. Aun así, pensar que Elliot podía estar dispuesto a creerle por una corazonada le provocaba una sensación extraña y un tanto incómoda.

—⁠Entonces, ¿qué vas a hacer? —⁠le preguntó Clay.

Elliot suspiró.

—⁠Saltarme una de mis normas profesionales y husmear.

Clay soltó una risita.

—⁠Veo que has dicho «profesionales» y no «personales».

—⁠Buscar justificaciones puede ser complicado. Seguro que tú sabes mucho de eso —⁠dijo Elliot, dedicándole una sonrisa descarada.

—⁠¿Y qué vas a hacer conmigo? —⁠preguntó Clay.

Elliot se lo pensó un momento y soltó un enorme suspiro.

—⁠Ese es el problema. No lo sé.

Clay movió los dedos, preguntándose si tal vez estuviera cerca de recuperar la libertad.

—⁠Bueno, está claro que no quiero matarte.

—⁠Eso me tranquiliza.

Clay hizo caso omiso.

—⁠Y está claro que quieres averiguar si tu jefe es quien no dejo de decirte que es.

—⁠Sí, pero eso no significa que vaya a dejar que lo mates mientras intento aclararme —⁠dijo Elliot.

—⁠No. Pero ¿y si te digo que no lo mataré? Bueno, que no intentaré ir a por él mientras tú… haces examen de conciencia.

Elliot lo miró con recelo.

—⁠¿Y por qué ibas a hacer eso?

Esa sí que era una buena pregunta, maldita sea.

Clay se encogió de hombros.

—⁠Porque, por si no te has dado cuenta, no me gusta que se interponga gente que no tiene por qué hacerlo. Mientras sigas teniendo dudas sobre él, seguirás protegiéndolo. Eso me complica el trabajo y pone en peligro a alguien que, de hecho, es buena persona.

—⁠¿Un código moral? —⁠preguntó Elliot, con una ceja en alto.

—⁠Una norma profesional.

—⁠Entonces, ¿nada de atentar contra su vida, nada de vigilarlo, nada de nada? —⁠preguntó Elliot.

—⁠No haré nada que contribuya a matarlo.

Clay hablaba completamente en serio. Se preguntó qué haría Elliot si descubría la verdad.

Clay podía enseñarle toda la información que tenía, pero, puesto que Elliot aún no estaba dispuesto a fiarse de su palabra, Clay pensó que quizá consideraría sus archivos pruebas contaminadas por su origen.

Pero ¿qué haría Elliot si conseguía confirmarlo?

¿Se apartaría sin más o seguiría oponiéndose?

Clay extendió los brazos atados hacia él.

—⁠¿Qué me dices?