Lo nuestro no venía en el contrato Capítulo 7 #2
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Capítulo 7 #2

—Hasta ahora, nuestras colecciones se han dirigido principalmente a un público con un poder adquisitivo medio-alto.

Son prendas de gran calidad, pero sus precios limitan bastante el número de mujeres que pueden acceder a ellas.

Llevamos tiempo estudiando la posibilidad de crear una línea más asequible, sin renunciar al diseño ni a los estándares que caracterizan a nuestra firma.

—¿Una colección más económica? —preguntó Adrián.

—Exactamente. No pretendemos competir con las grandes cadenas de moda rápida, porque nuestro modelo de negocio es diferente. Queremos ofrecer prendas bien confeccionadas, con buenos tejidos y diseños actuales, pero a precios que permitan llegar a un público mucho más amplio.

La propuesta despertó inmediatamente mi interés. Durante años había atendido a mujeres que deseaban comprar ropa de calidad, aunque no siempre podían permitirse los precios de determinadas firmas.

—Eso podría funcionar muy bien —comenté, animándome a intervenir—. Hay muchas clientas que buscan prendas especiales, pero no quieren gastar una fortuna en renovar el armario.

Dante se volvió hacia mí.

—Precisamente por eso me interesaba tanto conocer vuestra opinión. ¿Crees que una colección así tendría aceptación entre las mujeres que compran en vuestra boutique?

—Dependería de los precios y de los diseños, claro. Pero si las prendas son bonitas, favorecedoras y tienen una buena relación calidad-precio, creo que sí. Muchas de nuestras clientas prefieren comprar menos cosas y elegirlas mejor.

—Es exactamente el tipo de consumidora al que queremos dirigirnos —me respondió con una sonrisa—. Mujeres que valoran la calidad, pero también la comodidad y la versatilidad.

Carmina intervino para explicarle qué prendas funcionaban mejor en nuestra tienda y cuáles resultaban más difíciles de vender. Dante escuchó sus comentarios con atención, formulando preguntas sobre las tallas, los colores y las preferencias de nuestras clientas habituales.

La conversación se prolongó mientras nos servían los primeros platos. Había elegido un pescado acompañado de verduras de temporada que resultó delicioso, aunque apenas presté atención a la comida cuando Dante comenzó a explicarnos cómo pretendía lanzar la nueva colección.

—Queremos que esta línea tenga una identidad propia —nos contó—.

No será una versión barata de nuestras colecciones habituales, sino una propuesta diferente, pensada para mujeres que desean vestir bien en su vida cotidiana.

Estamos trabajando con diseños versátiles, prendas que puedan combinarse entre sí y una gama de tallas más amplia de lo que ofrecemos actualmente.

—Eso último me parece fundamental —comenté—. A veces las firmas de moda se olvidan de que las mujeres tenemos cuerpos muy distintos.

—Estoy de acuerdo contigo, Kyra. Y precisamente queremos evitar ese error.

Adrián comenzó a hacerle preguntas sobre la distribución y la estrategia digital. Dante explicó que estaban estudiando diferentes canales de venta, entre ellos boutiques independientes que pudieran ofrecer una atención personalizada y colaborar en campañas online.

—Ahí es donde creo que vuestro proyecto podría resultar interesante —añadió—.

Tenéis una relación muy cercana con vuestras clientas y habéis demostrado que sabéis comunicar las cualidades de una prenda de manera natural.

Me gustaría explorar la posibilidad de que vuestra boutique participara en el lanzamiento.

Carmina abrió mucho los ojos.

—¿Quieres decir que podríamos vender tu colección?

—Es una de las posibilidades que estamos estudiando —le respondió—. Todavía no quiero comprometerme a nada antes de que conozcáis las prendas y podamos hablar de condiciones comerciales, pero creo que existe una oportunidad interesante para ambas partes.

Adrián asintió, visiblemente entusiasmado.

—Sería una colaboración estupenda. Además, podríamos organizar directos específicos para presentar la colección y trabajar con nuestras seguidoras habituales.

—Esa es una de las ideas que me gustaría desarrollar —admitió Dante—. Pero antes quiero que veáis el producto.

Carmina dejó los cubiertos sobre el plato.

—¡Pues enséñanoslo! ¡Que nos tienes intrigadísimas!

Dante sonrió y tomó un sorbo de vino.

—Precisamente quería proponeros algo.

Los tres lo observamos con expectación.

—Me gustaría invitaros a Milán.

Durante unos segundos pensé que no lo había entendido bien.

—¿A Milán? —repitió Carmina.

—Sí. Estamos terminando los últimos preparativos de la colección y dentro de unas semanas organizaremos una presentación privada para algunos colaboradores y distribuidores. Me encantaría que vinierais a conocerla antes de su lanzamiento oficial.

Adrián dejó escapar una exclamación de sorpresa.

—¿Nos estás invitando a la presentación?

—Exactamente. Podréis ver las prendas, conocer al equipo de diseño, comprobar los tejidos y estudiar con tranquilidad si encajan con vuestra boutique.

Carmina se llevó una mano al pecho.

—Dante, ¡qué maravilla! ¡Yo no he estado en Milán desde hace años!