Interludio 13
PRESENTADORA: Vamos a lo que todo el mundo quiere saber. Esos comentarios.
OFELIA LAGO: (ríe) Sabía que ibas a empezar por ahí.
PRESENTADORA: G e I. ¿Existen?
OFELIA LAGO: Existen. Claro que existen.
Yo trabajo con gente, no soy una isla. Bueno, estuve en una.
(ríe) Escribí este libro en un hotel cerrado, en Menorca, en febrero, con un viento que no te puedes imaginar, y en ese hotel había más gente.
Gente que me ayuda. Que lee lo que hago, que me dice «Ofelia, aquí no», «Ofelia, esto sí». Es mi proceso. Siempre lo ha sido.
PRESENTADORA: Pero esos comentarios no parecen de corrección. Parecen… otra cosa.
OFELIA LAGO: Es que la corrección es otra cosa. Cuando escribes una escena así, tan íntima, tan de verdad, la gente que la lee contigo se implica. Se implica mucho. Y eso está en el libro. Eso es el libro.
PRESENTADORA: «No lo escribo para Ofelia. Lo escribo para ti.» Eso lo ha leído una novia en su boda.
OFELIA LAGO: Lo he visto. Me emocioné. (pausa) Mira, yo cuando escribo…
cuando escribo, me abro. Y la gente que está alrededor se abre también.
Es lo que pasa en una cocina cerrada con una encimera de acero y una persona con la que estás escribiendo la escena más importante de tu vida.
Pasan cosas. Y esas cosas están en el margen, y ahora están en el libro, y me parece maravilloso que la gente las lea así, con esa emoción, porque es la emoción con la que se escribió.
PRESENTADORA: ¿Quién es I?
OFELIA LAGO: (ríe) I es I.
PRESENTADORA: ¿Y G?
OFELIA LAGO: G es la persona que más me ha ayudado en este libro. Y hasta ahí puedo leer. (pausa) Lo importante no es quién. Lo importante es lo que está en las páginas. Y lo que está en las páginas lo he vivido yo.
PRESENTADORA: La encimera.
OFELIA LAGO: La encimera estaba helada. (ríe) Eso te lo puedo decir. Lo demás, en septiembre.