La medida Capítulo 2 #2
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Capítulo 2 #2

El gráfico apareció.

Un grupo de marcadores coincidía con poblaciones exteriores no Diseñadas.

Otro se acercaba a determinados linajes de Hellas.

Un tercero presentaba similitudes parciales con modificaciones utilizadas por Casas contemporáneas.

Y detrás de todos ellos, casi oculto por la forma en que el sistema priorizaba información moderna, aparecía algo más.

Voss cambió los filtros.

Año de referencia mínimo: cero.

El programa tardó más.

COINCIDENCIA HISTÓRICA PARCIAL

Eso sí le hizo olvidar el cuerpo durante unos segundos.

Abrió los registros.

No eran diseños completos.

Eran fragmentos.

Protocolos cardiopulmonares.

Adaptación ósea.

Regulación endocrina.

Programas de fertilidad flexible utilizados durante las primeras generaciones posteriores al Silencio.

Algunos aparecían documentados.

Otros estaban incompletos.

Uno tenía acceso restringido.

Voss intentó abrirlo.

ARCHIVO DE CONTINUIDAD — AUTORIZACIÓN HEREDADA

No tenía permiso.

Aquello era casi más interesante que haberlo tenido.

Voss se levantó.

Caminó hasta la pared transparente.

El jardín seguía allí.

Una técnica inspeccionaba lentamente una línea de irrigación al otro lado del cristal. No sabía que la máxima autoridad del Núcleo la estaba observando.

Voss pensó en los datos.

Veintidós años.

Dual.

Probablemente exterior.

Huellas de Hellas.

Huellas de programas Diseñados.

Programas fundacionales.

Todo en una sola persona.

La palabra apareció antes de que quisiera formularla.

Recurso.

La rechazó.

Demasiado pronto.

Pensó:

riesgo.

Tampoco.

Oportunidad.

Peor.

Volvió a la mesa y abrió el campo de origen.

No había nombre.

No había asentamiento.

El expediente había sido limpiado con cuidado.

Quien se lo hubiera enviado no quería que encontrara a la persona inmediatamente.

Quería que entendiera primero lo que estaba mirando.

Eso significaba intención.

Voss activó comunicación.

—Localiza a Amara Kestrel.

La respuesta tardó cuatro segundos.

—Está en el complejo.

Voss levantó la mirada.

—¿Por qué?

—Reunión con contratación vascular.

Amara tenía una habilidad casi ofensiva para encontrarse cerca cuando podía resultar útil.

—Que venga.

—¿Le digo para qué?

Voss observó de nuevo la etiqueta.

L-17.

—No.

* * *

Amara llegó once minutos después.

Voss lo supo porque había empezado a contar sin querer.

No le gustó descubrirlo.

Entró sin escolta, envuelta en una prenda blanca que habría parecido sencilla sobre cualquier otra mujer. En Amara Kestrel, la simplicidad siempre requería cantidades obscenas de trabajo.

El tejido descendía desde un hombro y dejaba el otro completamente expuesto.

Cabello casi blanco sobre piel todavía más clara.

Cintura demasiado estrecha para ser accidental.

Pecho abundante sostenido por una arquitectura que Kestrel no comercializaba públicamente y que Amara utilizaba como demostración mucho más eficaz que cualquier anuncio.

Voss registró todo aquello en menos de un segundo.

Después se obligó a mirar su rostro.

Amara lo notó.

Por supuesto que lo notó.

—Si vas a inspeccionarme —dijo mientras se acercaba—, al menos cobra a mi Casa la tarifa correspondiente.

—Te cobraría por desperdiciar mi tiempo.

—Eso sería muchísimo más caro.

No se dieron la mano.

Nunca lo hacían.

Habían superado hacía años la fase de fingir formalidad y no habían llegado a ninguna otra que pudiera describirse cómodamente.

Amara miró la mesa.

—Me han dicho que interrumpiste una reunión de contratación sin explicación.

—Te recuperarás.

—Kestrel también. La funcionaria a la que abandoné quizá no.

—Si una negociación no sobrevive once minutos sin ti, deberías contratar mejor.

Amara sonrió.

—¿Qué quieres?

Voss giró la pantalla.

L-17 apareció.

Amara dejó de sonreír.

Eso ya valía haberla llamado.

Se acercó.

No tocó inmediatamente el dispositivo.

Leyó.

Primera página.

Segunda.

Reconstrucción corporal.

Genética.

Voss observó a Amara observando.

Era uno de los pocos placeres que se permitía conscientemente en su presencia.

Amara tenía una forma particular de concentrarse. El resto de su cuerpo parecía perder importancia. Sus manos dejaban de buscar superficies. Su boca se abría apenas. La mirada se volvía rápida y extremadamente precisa.

—¿Quién es? —preguntó.

—No lo sé.

—No me hagas perder el tiempo.

—No lo sé.

Amara la miró.

Voss sostuvo la mirada.

Amara volvió al expediente.

—¿Origen?

—El archivo dice indeterminado.

—Eso tampoco significa nada.

Voss permitió una pequeña sonrisa.

—Me alegra que estemos progresando.

Amara ignoró la provocación.

Amplió la reconstrucción de la caja torácica.

Después otra.

—¿Qué estás buscando?

—Errores.

—¿Y?

—Demasiados.

—Explícate.

Amara señaló la distribución de tejido.

—Con este volumen debería existir más compensación escapular. O una intervención temprana sobre fascia dorsal. Kestrel usaría soporte interno aquí y aquí.

Dos gestos.

—Selka reforzaría la estructura costal. Ardent probablemente reduciría masa en lugar de adaptarla. Esto no hace ninguna de las tres cosas.

—Y funciona.

—Eso parece.

Amara continuó.

—Mira la vascularización.

—Ya la he visto.

—No. La has leído.

La frase molestó a Voss porque era cierta.

Amara amplió la imagen.

—No hay las irregularidades que esperarías de un crecimiento tardío. Tampoco las firmas de expansión programada. El sistema se desarrolló junto.

—¿Naturalmente?

Amara la miró casi ofendida.

—Esa palabra debería prohibirse por inútil.

—En eso coincidirías con muchas Puras.

—Las Puras utilizan «natural» para decir «las modificaciones suficientemente antiguas como para haber olvidado quién las hizo».

Voss no respondió.

Amara siguió leyendo.

Llegó al análisis histórico.

Su expresión cambió.

—¿De dónde has sacado esto?

—Ha llegado a mi canal ejecutivo.

—No te he preguntado cómo.

—Es la respuesta que tengo.

Amara retrocedió una página.

Volvió a avanzar.

Abrió un marcador.

Otro.

—Este no debería estar aquí.

—¿Cuál?

—Este.

—Muy específico.

—Es un patrón de estabilización de tejido germinal.

—¿Kestrel?

—No.

—¿Otra Casa?

Amara tardó en responder.

—No exactamente.

Voss se acercó un poco más.

—Amara.

—Es antiguo.

—Eso ya lo sé.

—Más antiguo que las Casas actuales.

Voss señaló la coincidencia histórica.

—Generación del Hambre.

Amara se volvió.

Por primera vez desde que había entrado, parecía realmente sorprendida.

—¿Has abierto los archivos fundacionales?

—No puedo.

—Tú puedes abrir casi todo.

—Casi.

Amara observó la pantalla.

—Interesante.

—No te he llamado para que encuentres interesante mi nivel de autorización.

—No. Me has llamado porque no sabes qué estás mirando.

Voss no respondió.

Amara sonrió otra vez.

Aquella mujer tenía una relación poco saludable con sobrevivir.

—Entonces dime qué estoy mirando.

Amara volvió al modelo.

Tardó varios minutos.

Voss no la interrumpió.

A través del cristal, la técnica del jardín había terminado con la irrigación. Otra mujer ocupaba ahora su lugar, arrodillada junto a una raíz.

Amara abrió finalmente la información reproductiva.

La configuración dual no recibió más de un vistazo.

Normal.

Esperable en determinadas poblaciones.

Lo que sí la detuvo fueron los índices de estabilidad endocrina.

—Esto no me gusta.

—¿Por qué?

—Porque es demasiado bueno.

—Eso suena a publicidad de tu competencia.

—No bromees.