Finge que no es amor (Rise as One 4) 18 Riley
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18 Riley

CAPÍTULO DIECIOCHO

RILEY

El techo de esta habitación de hotel es horrible, aunque me da la impresión de que podría ser el más bonito del mundo y yo lo seguiría viendo feo.

Nos han descalificado del torneo nacional.

Hemos perdido en los penaltis. Odio los penaltis.

Odio no haber conseguido marcar antes. Odio no haber evitado el gol del empate.

Pero, sobre todo, odio la sensación de vacío que siento ahora mismo.

Se acabó la temporada. Y no, no es un consuelo pensar que en marzo empezará la de primavera.

Estábamos jugando bien, las chicas de primero estaban ganando minutos, nos estábamos sincronizando a la perfección y, aun así, no ha sido suficiente.

Merecíamos más. Merecíamos ganar a Duke.

No han jugado tan bien como para pasar a la siguiente ronda. No merecen estar en las semifinales.

Un suspiro exasperado de Jazz me saca de mi bucle de enfado y giro la cabeza para observarla.

Ella tampoco puede dormir. No creo que haya nadie del equipo que sea capaz, sobre todo Cassidy, a la que le han parado el último penalti.

Su único consuelo es que no lo ha fallado: se lo han detenido.

«Un consuelo de mierda», ha dicho cuando alguien se lo ha señalado, pero un consuelo al fin y al cabo.

No he visto la necesidad de hacerle ese comentario; no es el día para decirnos cosas bonitas.

Ahora lo que queremos es revolcarnos en la mierda.

Mañana lo veremos todo de otra forma y podremos destacar lo que ha salido bien dentro de la derrota.

Como diría Jazz: «Una lloradita y a seguir».

Aunque me parece a mí que, si alguien le dice eso ahora mismo, igual se gana un bufido por su parte. Por no decir otra cosa.

Cuando Jazz coge su móvil, mi vista se desvía hacia el mío, que está en la mesita.

Lo he apagado justo antes del partido y todavía no lo he encendido.

Llevo un buen rato planteándome si prefiero leer los mensajes hoy o mañana, o si tendré alguno.

Quizás mañana me duelan menos según qué comentarios, aunque, por otro lado, no creo que duerma nada, así que hoy o mañana será similar.

A Jazz se le escapa una pequeña sonrisa y eso me anima a encenderlo.

Es posible que me ayude a desconectar. Unos segundos después, el móvil se vuelve loco a vibrar.

Empiezo a revisar los mensajes y me sorprende ver uno de mi padre.

Sé que conoce nuestro calendario de partidos, pero no suele darle mucha importancia ni me escribe después.

Papá

An Li, lo siento. Estoy seguro de que has jugado muy bien y te has esforzado al máximo, como todo lo que haces

Ahora toca centrarse en lo importante: los exámenes finales

Te llamo mañana

Suelto un suspiro, sé que tiene razón, pero ahora mismo no tengo ganas de escuchar que son más importantes los estudios que los deportes. Le contesto con un corazón y entro en la conversación con Mia, que tiene más mensajes de los habituales.

Mia

Foto

¡Todo listo para ver el partido! Y no, no estás alucinando, hay dos vasos porque: ¡Lauren se ha quedado en casa para verlo conmigo!

¿Te lo puedes creer?

¡Ya, yo tampoco!

Te dejo, que vas a empezar a jugar :D

¿Qué mierdas está pitando el árbitro?

¿Está ciego o qué?

Diossss, ahora sé lo que significa odiar a un equipo entero

Las odio mucho, pero mucho y muy fuerte

¿Está feo que haya deseado que no le dieras al balón en esa entrada que has hecho y le hubieras dado a la jugadora?

Sí, lo sé, te hubieran sacado una tarjeta amarilla y ¡eso es imperdonable!

Pero oye, en mi cabeza la jugada ha quedado espectacular

¡Prórroga! Te has propuesto hacernos sufrir, ¿verdad?

¡Alucina! Me acaba de llamar papá para preguntarme cómo iba el partido, hasta Lauren se ha sorprendido

¿Crees que nos tocará meterlo en un asilo? Es una pena, es tan joven…

Uh, te dejo, ¡va a empezar!

Odio las tandas de penaltis, ¿te lo he dicho alguna vez?

Pero mucho

Ya, ya, sé que tú también, pero pfff no sé cómo lo aguantas

¿Puede ser más reina Aba? Lo dudo

Me he perdido uno de los penaltis porque Lauren se ha caído del sofá

Sé que está mal que me ría, pero lo he hecho a carcajadas, no me escondo

Su portera es buena, joder, la vuestra también, pero ya sabes a qué me refiero… Ha estado a punto de parar el penalti…

Diossss, no quiero mirar… ¡Solo queda uno! Tenéis que empatar y seguir con esta tortura hasta que ellas fallen, tienen que fallar

¡¡ME CAGO EN SU PORTERA!! Estoy segura de que has oído el grito que he dado

¡Qué injusto! Duke no ha jugado tan bien, joder

Vale, esto no creo que te ayude nada…

¿Qué te digo?

Nah, da igual lo que te diga, vas a estar días dándole vueltas al partido sin dormir…

¡Ale, listo! Te he comprado un pijama, te llega pasado mañana a la residencia

Si vas a estar despierta, lo mínimo que puedes hacer es estar divina ;)

Has jugado genial, que sé que ahora mismo no lo piensas, pero, en serio, estoy muy orgullosa de ti y de todo lo que te esfuerzas

Foto

Sí, he hecho una foto del momento del abrazo tras el gol porque sales preciosa sonriendo y abrazando a tus compis ;)

En unos días me darás las gracias, tranquila, no tienes que hacerlo hoy

Bueno, llevas horas desconectada… Entiendo que no quieras mirar el móvil, solo quiero saber si sigues viva, ¿vale? No voy a obligarte a decirme que estás bien, cuando está claro que no lo vas a estar

Dime algo cuando leas todo esto

Estaba releyendo y ¿sabes? Tengo alma de comentarista deportiva :D

Igual debería controlar mis sentimientos, pero oye, ¡nadie es perfecto!

Voy a mirar las optativas de Stanford, igual hay algo de periodismo… Pero no se lo digas a papá, mis estudios son de las pocas cosas por las que nunca hemos discutido, no quiero empezar ahora

Bueno, Riley, me muero de sueño, dejo el móvil con sonido para que pueda despertarme tu mensaje de «Estoy viva»

Te quiero, has jugado genial y deberías estar muy orgullosa de todo lo que estás consiguiendo

Habéis llegado muy lejos en el torneo, quedaos con eso

Sí, lo sé, en unos días lo haréis

Buenas noches

En serio, Riley, ¡enciende el móvil de una vez!

Sonrío como una idiota por los mensajes de mi hermana y le contesto con un «Sigo viva» tal y como me ha pedido.

No tarda en reaccionar al mensaje, lo que quiere decir que está medio dormida, así que mañana cuando se levante no creo que sea consciente de que lo ha hecho.

En cada partido me escribe cosas, pero esta vez se ha pasado el juego y ha conseguido sacarme una sonrisa, algo que pensaba que sería imposible.

Suspiro y entro a ver el resto de mensajes:

Savannah

Lo siento :((((

Habéis jugado muy bien y estoy muy orgullosa

¡Mañana os doy un achuchón!

Kieran Gallagher

Sí, pensamos igual: ha sido superinjusto

Has jugado genial, que lo sepas

Ya sabes que ahora soy un entendido en soccer ;)

Barry Coleman

¡Qué mierda, Riley!

Hubiera molado que ganaseis, tenía ganas de que el primer partido de soccer que viera en mi vida fuera vuestra final ;)

Tendré que esperar al año que viene, ¡estoy seguro de que llegaréis!

Paul Bishop

Lo siento, Riley

Sé que da igual lo que diga, porque te tienes que sentir como una mierda, pero habéis jugado muy bien y os merecíais más

¡Lo siento de verdad!

Joe

Vaquera, ¡has jugado genial!

Sé que da igual lo que te diga: que no te rayes, que no le des vueltas o que no pienses en lo que podrías haber hecho distinto… Así que solo te diré que voy a dejar el móvil encendido toda la noche

Llámame si lo necesitas, a cualquier hora, da igual que me despiertes, si quieres hablar, estoy aquí, ¿vale?

¡Mañana te llevaré a comer un bocadillo de brisket más grande que tú!

Puedes pensar en eso en lugar de en el partido

O puedes releer el capítulo 54 de Una corte de niebla y furia… O el libro entero, tienes toda la noche por delante

No sé, dale una vuelta

Y, Vaquera, intenta descansar un poco, por muy difícil que sea

Riley

La relectura no es tu peor idea

Joe

Un día tendrás que admitir que mis ideas molan ;)

¿Cómo estás?

Me sorprende que Joe siga despierto, son más de las dos de la madrugada. Aunque, por otro lado, lo agradezco. Tengo ganas de hablar con él.

Riley

Mal, ha sido superinjusto

Odio la tanda de penaltis

Pero odio más no haber podido evitar el gol del empate

Joe

No te fustigues, todas habéis jugado genial, pero su portera era muy buena

Me atrevería a decir que la única buena del equipo

¿Crees que Quinn la podrá fichar?

Riley

Ahora mismo no tengo ganas ni de compartir estado con esa persona

Mucho menos plantearme tenerla de compañera

Joe

¡Qué rencorosa, Vaquera!

Por cierto, mi madre te escribirá mañana para invitarte en Acción de Gracias

Al parecer, es la única que se ha alegrado de la derrota, porque así tienes libre el puente

Por si quieres ver algo positivo de esto

Riley

Ni siquiera había pensado en ello

Dale las gracias a tu madre, pero iré a casa

Tengo ganas de ver a Mia

Joe

Es normal, lo entenderá, pero ella necesita decirte que su casa está siempre abierta para ti

Riley

Es muy amable por su parte

¿Te he despertado?

Joe

Esperaba tu mensaje

Riley

Eso no responde a mi pregunta

Joe

No pasa nada, Vaquera, no podía dormir bien sin saber de ti antes

Riley

Ahora ya lo sabes, ve a dormir

Hablamos mañana

Joe

Has abierto el libro para releer, ¿verdad?

Riley

Puede

Buenas noches, Joe

Joe

Buenas noches, Vaquera

Descansa, nos vemos mañana

Dejo el móvil en la mesita de nuevo y observo a Jazz, que al final ha conseguido dormirse.

Me quedo pendiente de su respiración hasta que mi cabeza vuelve a llenarse de imágenes del partido, así que hago justo lo que me ha recomendado Joe: releer uno de mis libros favoritos.

Si no duermo, al menos puedo desconectarme del partido y viajar muy lejos.

Cuando aterrizamos en Chicago al día siguiente, agradezco tener unos auriculares con cancelación de ruido, y no porque mis compañeras hayan ido hablando durante el viaje, sino más bien todo lo contrario.

El silencio era tan denso que se podía hasta masticar.

Ni siquiera Jazz tenía ganas de comentar nada.

Me arrastro hacia la salida, sin ganas de meterme dos horas en un autocar hasta la universidad.

Si no fuera imposible, pediría ir andando.

Necesito aire, necesito sacar toda la frustración que siento, aunque sé que no lo conseguiré del todo.

Lo más seguro es que, al llegar a la residencia, salga a correr con mi mejor lista de metal.

Eso me ayudará. También la cena que me prometió Joe.

Sin embargo, en cuanto vuelva a tumbarme en la cama, sé que volverá la sensación de injusticia que arrastro desde que vi cómo paraban el penalti de Cassidy.

Un golpe en el hombro, por parte de Brooke, me saca de mi ensimismamiento y me giro para mirarla confusa.

Me señala con la cabeza un punto delante de nosotras y cuando miro hacia allí, me sorprendo al ver a cuatro personas esperándonos: Tyler, Kieran, Katherine y Joe.

No me puedo creer que hayan venido a por nosotras.

Brooke es la primera en llegar hasta Tyler, seguida de Aba, que desaparece entre los brazos de Kieran.

Jazz abraza tan fuerte a Katherine que por un momento pienso que le va a romper una costilla.

Y luego está Joe, observándome con una sonrisa dulce y comedida.

Me dejo caer en su pecho y me envuelve como hace siempre, consiguiendo que el mundo a mi alrededor desaparezca.

Ni siquiera sé cuánto tiempo paso entre sus brazos, pero cuando me despego, estamos solos.

—Por un momento he pensado que te habías dormido —bromea y me acaricia la mejilla—. ¿Cómo estás?

—Ahora mejor. —Fuerzo una sonrisa, pero sale una mueca extraña—. Vamos, no quiero hacerles esperar.

—Nadie está esperando, Vaquera. —Lo miro confusa y se ríe—. Le he pedido el coche a Glen a cambio de mi primogénito, así que tenemos todo el día libre para hacer lo que quieras. Aunque, si no se te ocurre nada, tengo una propuesta.

—¿En serio? —Joe consigue sacarme la primera sonrisa real desde ayer y me regala otra—. Pero la cena seguirá siendo la misma, ¿no?

—Tú eliges, Vaquera, hoy estoy a tus órdenes.

—Me hace un gesto con la mano para que lo siga y llegamos hasta el coche en completo silencio.

Cuando estamos montados, no puedo evitar reírme.

Es bastante gracioso ver a un tipo tan grande como Joe en un Mini Cooper—.

¿Sabes a dónde quieres ir o puedo sorprenderte?

—Creo que por una vez en mi vida voy a elegir la segunda opción.

—Muy bien, Vaquera, pues relájate y disfruta del camino. Pero no te duermas, nuestro destino está a veinticinco minutos.

—¿A dónde me llevas?

—Esa no es forma de relajarse ni de dejarme sorprenderte —me reprende en broma y activa la radio. La canción Up from the bottom llena el coche y me recuesto más en el asiento—. Vamos a ir a montar a caballo.

—¡¿Estás de coña?! —No me puedo creer que Joe acabe de decir lo que acaba de decir. Si hubiera podido elegir un plan para hoy, cualquiera, sin duda hubiera elegido ese.

—He buscado una hípica cerca y están encantados de tener a una vaquera de verdad de visita.

—Gracias.

—Un placer, Vaquera. —A veces pienso que Joe no puede ser mejor amigo y luego me sorprende sabiendo lo que necesito, antes incluso que yo misma. Es genial.

Después de la hípica, Joe me lleva a una hamburguesería que tienen buffet libre de patatas fritas y a dar una vuelta por una ruta corta que acaba en una cascada preciosa.

Caballos, comida y aire fresco, justo lo que quería para el día de hoy.

Justo lo que necesitaba. Cuando estamos llegando a Greystone para coger la cena, siento como los párpados me pesan y me cuesta mantenerme despierta.

Joe pone una mano en mi muslo y susurra:

—Duérmete, Vaquera.

—Si lo hago, cuando lleguemos a la residencia me despejaré y me costará más dormirme.

—Vamos a hacer una cosa: si te duermes, en lugar de a la residencia, te llevo a casa y te dejo en mi habitación. Cuando te despiertes, te acerco a la residencia.

—Vale —cedo, porque estoy realmente cansada y no tengo fuerzas ni para rebatirlo—, pero con una condición.

—La que quieras.

—Que no te despegues de mí. —No quiero que Joe duerma en el sofá para dejarme a mí en su cama.

—Nunca, Vaquera.

A la mañana siguiente, cuando me despierto después de haber dormido no sé ni cuántas horas seguidas, Joe está dormido a mi lado, o más bien debajo de mí, porque al parecer lo he usado de almohada.

Y, aunque no tengo pruebas de que estuvo a mi lado desde que me dormí en el coche, no tengo dudas de que fue así.