Finge que no es amor (Rise as One 4) 16 Joe #2
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16 Joe #2

—¡Hala! —Savannah empieza a reírse por el susto de encontrarme tras la puerta y se lleva una mano al pecho—. Justo iba a buscarte. ¿Vamos a casa de Kieran?

—Venía a preguntar.

—Pues si no te molesta subirte al Jeep con una novata al volante, vamos juntas. —Entrelaza su brazo con el mío y nos dirigimos a la salida—. Brooke está con Tyler, así que irán directos. ¿Sabes algo de Jazz?

—Está con Katherine.

—Entonces no vendrá. Ni siquiera Kieran sería capaz de convencerla de otra cosa, a no ser que secuestre a Katherine —bromea—. Estamos solas. Perfecto, porque llevo días queriendo hablar contigo y no hemos tenido ni un momento.

—¿Conmigo? —le pregunto confusa—. Podrías haberme avisado.

—Ah, no, no te preocupes, podía esperar.

—Llegamos hasta el Jeep y lo abre para que entremos las dos.

Comprueba que todo está bien puesto más veces de las necesarias y se concentra en salir del aparcamiento sin causar ningún destrozo.

La verdad es que conduce bastante bien para la poca práctica que tiene, además este coche es enorme, tiene que ser complicado empezar por algo así.

Cuando ya estamos en la carretera, se relaja y me mira de reojo—. Bueno, ¿cómo estás?

—Bien.

—Riley, ¿sabes que puedes usar más palabras? —se queja pasados unos segundos.

—Me has preguntado cómo estoy, y estoy bien.

—No hables, no, no vaya a ser que molestes —murmura y agita la cabeza—. ¿Cómo van las cosas con Joe? Y, por tu integridad física, más te vale no contestar «bien».

—Van como siempre, no sé por qué no paras de sacar el tema. —Me cruzo de brazos y me alejo hacia la ventanilla, no quiero hablar de esto más veces. Pensé que al volver a la universidad y vernos juntos se le pasaría la paranoia, supongo que me equivoqué.

—Riley, os acostasteis, es normal que esté preocupada. Me extraña que podáis hacer como si nada hubiera pasado.

—Fue incómodo los primeros días, pero luego todo volvió a la normalidad.

Joe me ayudó a superar mi mala experiencia y ahora volvemos a ser los amigos que éramos.

Ya te lo he explicado muchas veces, ¿por qué insistes?

—Mi tono suena exasperado, pero es justo como me siento.

No entiendo por qué no le entra en la cabeza.

—Supongo que me cuesta pensar que dos personas puedan ser tan amigas como para acostarse y que no haya consecuencias —reconoce con una sonrisa culpable—. El único amigo de verdad que he tenido… ahora es mi prometido.

—¿Te imaginas a Joe comprometido? —bromeo riendo—. Es un alma libre.

—Pues yo sí que me lo imagino, con la persona correcta.

—No sé si es el tono que usa o cómo lo dice, pero algo se me remueve en el estómago.

Desecho esa sensación y le sonrío—. Bueno, pues si descartamos a Joe como posible pareja…

—ruedo los ojos y se ríe—, eso significa que podemos buscarte otras, ¿no?

—¿Buscarme? No, por favor…

—Era una forma de hablar, Riley —me tranquiliza—. No vamos a ir por el campus con una pancarta a ver quién cae.

—Jazz sería capaz.

—Y por eso no sabe nada de esto. La quiero, pero tiene un serio problema con ciertos límites.

—Aparca el coche en la puerta de Kieran y se gira para mirarme—.

Lo que quiero decir es que puedes abrir la posibilidad de tener pareja, ¿no van de eso los libros que tanto te gustan? ¿De encontrar el amor?

—Sí, pero esos hombres no son reales.

—Pero es posible que alguno de los que sí lo son se parezca a los de los libros, ¿no? —Me río mientras niego y frunce el ceño—. Siempre dices que no; al final me harás leer alguno para comparar.

—Nunca le haría eso a Hunter —bromeo y abro la puerta para salir. Savannah me frena con la mano.

—¿Lo pensarás al menos? —La miro confusa y resopla—. Buscar a alguien.

—No quiero tener pareja, Savannah. Entiendo que estéis felices y penséis que yo también lo estaría, pero me gusta mi vida tal y como está. No quiero cambiarla.

—¿Sabes? Creo que hay un motivo detrás de que te niegues a ello, pero que no quieres o no sabes verlo.

—¿Cuál?

—Joe. —Suspiro exasperada y, antes de que pueda contestarle, esboza una mueca de culpabilidad—. Lo siento, no sacaré más el tema. Si tú dices que solo sois amigos…

—Lo somos —la interrumpo y asiente.

—Te creo e iré a muerte contigo con ese pensamiento. Pero prométeme que, si en algún instante o segundo se te cruza por la cabeza que puede haber algo más, no te quedarás callada.

—Lo juro. —Asiente de nuevo y por fin me deja salir del coche.

Me la quedo mirando mientras entra en la casa y se lanza a los brazos de Hunter, quien la recoge para llenarla de besos.

Su amor es bonito y dulce, y entiendo que quiera algo así para mí, pero no todas las parejas son iguales ni todos los amores acaban bien.

Los libros nunca cuentan qué pasó después; se quedan en la parte de la luna de miel.

La vida suele tener otros planes. Además, no sé cómo podría encajar a alguien nuevo en mi rutina.

Prefiero centrarme en graduarme y ya dirá el tiempo.

Estoy segura de que un día llegará alguien que me haga sentir como Savannah se siente con Hunter, pero no por ello voy a salir a buscarlo.

—¿Estás bien, Vaquera? —Alzo la vista hacia Joe, que me observa con una sonrisa apoyado en el quicio de la puerta.

Llego hasta él y dejo que me envuelva entre sus brazos para quitarme la mala sensación que la conversación con Savannah me ha dejado.

Pasados unos segundos, vuelvo a sentirme yo—.

Si tu intención era que no me preocupase, lo estás haciendo fatal.

—Estoy bien, solo necesitaba un abrazo.

—Siempre que quieras. —Me guiña un ojo y me hace un gesto con la cabeza para que pase.

Ya están todos en el salón cuando entramos, incluido Barry, que está tecleando algo en el teléfono.

—Bueno, ahora que estamos todos, os confieso que hay un motivo detrás de esta invitación —suelta Kieran y todos se quejan.

—Ya decía yo…

—Parecía bonito mientras duró.

—¡Callaos, capullos! Esto os va a gustar: vamos a organizar la primera fiesta de este curso en casa y tiene que ser épica.

Me río cuando se intensifican las quejas y apoyo la cara en el brazo de Joe, que se ha recostado a mi lado en la pared. Los observo a todos, discutiendo, quejándose y riendo a partes iguales y me reafirmo en mi decisión: me gusta mi vida tal y como está.