Capítulo 11. Alguien inesperado #2
—Resulta que vuestro jueguecito me jodió una operación importante y que dijeras que me cargué a esos dos sin... pensarlo demasiado, no les gustó a mis jefes y quieren hablar muy seriamente conmigo. Demasiado para mí y no me gusta. Yo voy por libre.
—Si eres una delincuente, te detienen. Y lo sé, me salvaste la vida.
—Y vengo a cobrármelo. Necesito un lugar donde quedarme unos días. Y sí, algo de pasta. Resulta que me he enterado de que te sobra. Esta zona me gusta, podría incluso quedarme un tiempo.
—Ni de puta coña. ¿Quién te busca, Kat?
—No, ya no soy Kat, ahora solo soy Lisa.
Sí, un nombre muy soso y poco sospechoso.
Y me busca la DEA, están convencidos de que cogí algo de la caja fuerte de Scarface.
También me buscan otros, como el sobrino de mi jefe.
No sé quién le dijo que yo era poli. Me da que hay alguien más que el puto subdirector —suspiró—, así que, Ben, ¿me vas a ayudar?
No querría tener que chantajearte, amenazarte... ya sabes, esas cosas.
—Eres una psicópata, Kat o Lisa o como cojones te llames. Te daré dinero, pero luego te largas de aquí o se me ocurrirá llamar a Farrel. No me tomes por idiota.
—Nunca lo haría. Vale. Me iré. Al menos necesito diez o quince mil para salir del país. Si tienes, una pistola.
—No te voy a dar ninguna pistola. Espérame esta noche en la playa, frente al embarcadero. Te conseguiré el dinero.
—Vale, guapito. Un tío te está mirando. Se giró y vio a Jacob.
—Lárgate. Te veo por la noche.
Ella se fue con una sonrisa irónica y él volvió hacia Jacob que llevaba dos cafés y no de máquina. Tiró el suyo a una papelera y cogió el de su amigo.
—¿Y esa era...?
—Una tía peligrosa. Hay que correr si la ves. Alguien del pasado, Jacob. Mejor no me preguntes.
—¿En qué has estado metido, Ben? Me preocupas.
—Ayudé a Farrel con un tema. Nada más.
—Y volviste hecho mierda. Me advertiste que tuviera cuidado. Solo dime, ¿estamos en peligro?
—Ya no.
—¡Joder!
Entró sin darle opción para continuar hablando. Jacob se acercó a Stella con una sonrisa.
—No te he traído café porque Mack dice que mejor no tomes. ¿Qué tal estás, hermanita? Como este no pasaba, he venido yo a verte.
Ella bufó, pero acabó con una tímida sonrisa en los labios.
—Gracias a vosotros, mejor.
—Eso está bien. Sophie está como loca. Aunque casi ofende a Bella por decir que estaba emocionada por tener una hermana —dijo riéndose—. Está deseando interrogarte, solo te advierto.
—¿Ella comprende...?
—Es muy lista, nunca la subestimes. Nuestro padre le ha explicado que tuvo una novia antes de Margot y lo ha entendido, creemos. Está haciendo un árbol genealógico enorme. Le hemos tenido que montar un caballete en mi estudio con una cartulina y está dibujándonos a todos.
—Es un encanto —dijo Ben y Jacob se volvió hacia él.
—Y que sepas que te ha incluido con Stella y ha dejado espacio para hijos.
—Bueno, eso ya se verá. Esta mujer es tan cabezota que no tiene nada claro.
Jacob se volvió hacia ella. —¿En serio? ¿Por qué dudas? Ben es un tío estupendo y está muy bueno. Lo he visto en pelotas y te digo yo que...
Ben le dio un puñetazo en el brazo y él sonrió.
—No dudo de su atractivo, Jacob. No dudo de que sea una gran persona y un tío que merece la pena. Dudo de mí.
—Ya estamos —dijo Ben fastidiado.
—Eres una Donovan, chica, los Donovan somos la hostia, mira mi hermano y mi hermana.
Consiguió sacarle una sonrisa, aunque luego bajó la mirada, retorciéndose las manos.
—Os pido un poco de paciencia. Por favor.
—Eso no es problema, Ben nos ha aguantado toda la vida, tiene paciencia para dar y vender. Y fíjate si es paciente, que ha estado aguantando todo este tiempo para que estuvieras con él. Espero que al menos te hayas desahogado alguna vez, porque...
—Joder, Jacob. Ya vale —dijo Ben, pero sacó una risa a Stella.
—No te preocupes, Jacob, que cuando me encuentre bien, le ayudaré con eso.
Ben se volvió con una sonrisa. —Entonces, ¿sales conmigo?
—No me libraré de ti, así que supongo que sí —dijo con una sonrisa.
—Desde luego, tienes la mala leche y la ironía de mi gemelo. Espero que con la donación no te haya pasado más.
—¿Cómo está?
—Haciéndose el mártir. Le han dado de alta y amenaza con esclavizarnos a todos. Pero vaya, que Harper me ha dicho que por la noche sí va a querer jugar, así que bueno.
Ben lo miró y él asintió.
—Me largo, tengo una mujer muy embarazada que atender. Y a un payaso que tiene la misma cara que yo.
—Gracias por venir a verme, Jacob.
—Todos quieren venir, pero les dije que te dieran unos días. Mini Villana tiene una lista de preguntas y papá también. Quieren saber de ti, se interesan de verdad, Stella.
Ella asintió con lágrimas en los ojos. No podía hablar y cuando Jacob se agachó y la abrazó, consiguió que se echase a llorar. Jacob se incorporó.
—Lo siento, Stella, no quería hacerte llorar. Menos mal que tienes a Ben para consolarte. Mañana volveremos a verte.
Se marchó y él se sentó para abrazarla. Ella lloró un buen rato, él solo repetía palabras dulces y la consolaba. Esa noche se iría un momento para sacar dinero de su caja y dárselo a Kat. Luego, pasaría con Stella el resto del tiempo. Lo tenía muy claro.