Las mujeres son el eslabón débil y todos en los cárteles lo saben. Las hijas y esposas de los miembros más importantes son mantenidas en jaulas de oro y vigiladas constantemente, pero fue en un resquicio de esa vigilancia donde Ramón Hernández se acercó a Paola Velásquez.
Un lobo con piel de cordero, puso sus ojos en la más frágil de los Velásquez con el objetivo de seducirla y engañarla.
Paola siempre había oído a su familia decir que los Hernández eran enemigos, pero no creyó que Ramón pudiera ser tan peligroso hasta que fue demasiado tarde.
Él solo quería utilizarla.
Ella se enamoró.
Cuando Paola se dio cuenta de su error, Ramón ya había intentado matar a su familia. Sus hermanos buscaban venganza, pero un embarazo lo cambiará todo.


















