EL VETERINARIO 18
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Clarisse no respondió más, dejó el mensaje en visto. Por la cámara la veía sentada en la cama, con el móvil apagado entre las manos, mirando a la nada.

Al no ver más movimientos sospechosos, cerré el portátil y bajé a buscar que cenar.

De regresó a la habitación, me quedé a oscuras, volviendo inevitablemente a mis retinas esas imágenes. Por más que ella no haya vuelto a enviar nada obsceno, no tenía por qué obedecer al viejo y enviarle siquiera un mensaje.

Por la cámara la vi levantarse, ir al baño y volver. Se metió en la cama. Apagó la luz de la mesilla. La cámara pasó a modo nocturno. Se le veía el contorno de lado del cuerpo bajo las sábanas, quieta.

Pensé que se dormiría. Me equivoqué. Cogió su teléfono. Y pude ver en la otra pestaña el indicador de «escribiendo…» en el chat de Vicente.

Clarisse: ¿Qué deuda es esa del labio?

De verdad.

Dime.

Vicente: No que no te importaba.

Clarisse: sólo dime.

Vicente: Lo siento. Eso es entre tu noviecillo y yo.

Aunque… se puede saldar de muchas maneras.

Algunas te pueden doler a ti.

Otras quizá no tanto.

Clarisse: ¡Ushh…!

No me hables así.

No soy una moneda de cambio.

Vicente: No, claro que no.

Eres algo mucho más interesante.

Podrías ser la forma mucho más dulce de cobrarme…

Por la cámara vi cómo se removía bajó la sábana, algo molesta. Dejó el móvil en su lugar y giró la cara hacia el otro lado, permaneciendo quieta hasta quedarse dormida.

Me quedé mirando a la pantalla hasta sentir que los ojos me ardían.

Me acosté en la cama, tratando de dormir.

Al final no dormí casi nada, las pocas horas que había dormido habían sido ligeras y llenas de imágenes que no quería.

Fue la alarma quien me despertó de golpe.

Asustado me pude en pie, me duché, me vestí y bajé a desayunar casi sin sabor.

A las 7:30 ya estaba camino a la oficina improvisada de Valcárcel.

iba pensando sobre la licencia de cambio de uso, cuando vibró el móvil.

Clarisse: Buenas días, cari.

¿Dormiste bien?

Martín: Hola, guapa.

Poco.

La cama del hotel y yo nos hemos hecho amigos.

¿Tú?

Clarisse: Regular.

Mica se ha puesto pesada esta mañana.

Casi me arrastra cuando la saqué al baño.

Martín: Jajaja… Pobre.

¿Todo bien?

Clarisse: Sí.

Todo tranquilo.

Ahora me voy a preparar que tengo la reunión con los de la fundación.

Hubo una breve pausa. Pero el indicador de «escribiendo…» se mantenía todo el tiempo. Hasta que finalmente el mensaje llegó:

Clarisse: Por cierto…

Anoche te mandé una foto de buenas noches.

Y no me dijiste nada.

Ni un «me gusta», ni un «qué atrevida», ni nada. (T_T)

Me sentí ofendida la verdad.

¿Tan mal estaba?

Sonreí como un tonto. El mensaje me devolvió la imagen de golpe: su hermoso y bien formado culo bajo esas bragas color lila. Esa forma de haberse expuesto, nada habitual en ella.

Martín: Perdona.

La vi. Y me dejó bastante… distraído.

Tanto que se me olvidó responder.

Se te veía bien.

Demasiado bien, como para contestar con la cabeza fría a esas horas.

Clarisse: Menos mal.

Pensé que me había pasado o que te había incomodado.

Sabes que no suelo mandar esas cosas. Pero se me ocurrió.

(¯_¯)

Martín: Lo sé.

Por eso me gustó más.

Me pilló desprevenido, en el mejor sentido.

Todavía la tengo en la cabeza, para que te hagas una idea.

Clarisse: Pues entonces me alegro.

Intenta sacártela de la cabeza.

Que tienes que trabajar, y no te pagan por pensar en mi en ropa interior.

Martín: Lo intentaré.

Pero no ayudas exactamente.

¿Estás preparada para lo de la fundación?

Clarisse: Sí.

Ahora me estoy preparando para esa dichosa reunión.

Que te vaya bien.

No te sobrecargues el primer día.

Si lo haces bien, por la noche te puedo dar otro regalito…

Unos instantes después envió una foto de ella posando frente al espejo, sacando la lengua. Llevaba una falda corta con estampado pata de gallo en blanco y negro, que resaltaba sus esbeltas piernas y un suéter ceñido de cuello alto en color negro liso. estaba hermosísima.

Debajo un mensaje: «Verdad que me veo divina»

Martín: Trato hecho.

Te ves, chulísima.

Un beso.

Y suerte con la fundación

Clarisse: Otro beso para ti.

Gracias.

Cuídate.