EL UMBRAL (SAGA DE TERROR KOI FROIN nº 3) Los términos del intercambio
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Los términos del intercambio

"El que se ofrece con plena voluntad, y no el que es arrastrado, decide la forma que toma la puerta después. El Umbral no roba lo que se le entrega. Solo termina lo que se le empieza a dar."

¾Cómo se distingue una cosa de la otra? preguntó Gabriel, con una frustración que llevaba días acumulando. ¾Cómo sabe nadie, en el momento de decidir, si está eligiendo de verdad o si solo está desesperado y se está mintiendo a sí mismo para sentir que elige?

Nadie tuvo una respuesta para eso. Kim menos que nadie, porque llevaba días haciéndose la misma pregunta cada vez que se miraba al espejo antes de acostarse.

Kim leyó la línea tres veces, sintiendo que el peso de cada palabra se le asentaba en el pecho junto al calor constante de la cicatriz.

Entonces si yo elijo esto, de verdad, con plena voluntad...

empezó, sin terminar la frase.Entonces quizá puedas decidir qué queda de ti al otro lado terminó Arthur por ella.

No es una garantía, Kim. Es lo único que tenemos parecido a una esperanza.Fue esa misma noche cuando Gabriel llamó, con la voz alterada, para decir que las cámaras que había puesto junto al solar habían grabado algo que ninguno de ellos supo explicar del todo: durante casi un minuto entero, la grieta oscura que solo Kim había visto hasta entonces apareció también en la grabación, nítida, innegable, con una silueta borrosa moviéndose al otro lado que ninguno reconoció.Y, superpuesta al ruido de fondo, una voz la misma voz de Kim, grabada por el propio micrófono de la cámara repitiendo, una y otra vez, en un susurro que no había pronunciado nunca en la vida real:"Ya casi.

Ya casi. Ya casi."Gabriel rebobinó la grabación tres veces, cada vez con la esperanza silenciosa de que la segunda o la tercera vez mostrara algo distinto, algo más fácil de explicar.

No lo hizo. La silueta seguía ahí, borrosa pero innegable, y la voz de Kim su voz, grabada por un micrófono que no debería haber podido captar nada a esa distancia seguía repitiendo las mismas tres palabras, cada vez un poco más cerca del micrófono, como si algo, al otro lado, estuviera aprendiendo a proyectarse mejor con cada intento.

¾Cuánto tiempo llevaba grabando esto la cámara?

preguntó Evelyn, con la voz tensa.Desde ayer por la noche contestó Gabriel.

No he podido revisarlo hasta ahora porque el archivo pesaba demasiado y ha tardado horas en procesarse.Entonces llevamos casi veinticuatro horas de retraso dijo Lucas, y por primera vez desde que había vuelto a aparecer en la vida de Kim, sonó verdaderamente asustado, no por sí mismo, sino por ella.Cuando Kim vio la grabación esa noche, sentada frente al portátil de Gabriel con todo el grupo alrededor, sintió que el tiempo que Arthur llevaba temiendo, el tiempo que todos habían estado calculando sin decirlo en voz alta, acababa de agotarse de golpe.Tenemos que ir ya dijo, apagando el portátil con manos que apenas le temblaban. Antes de que decida hacerlo sin mí.