EN ALGÚN LUGAR EN ISLANDIA
—Encontramos un viajero —dijo la mujer, tenía las manos y pies vendados por la lepra.
—¿Es lo suficientemente fuerte? —preguntó Lord Morlocke.
—Acaba de retroceder en el tiempo, sin ningún entrenamiento.
—¿Cómo se llama?
—Timotheo Coraje —respondió la mujer y los orificios nasales de Lord Morlocke se abrieron como quien huele algo hediondo.
—Aunque dudo que pueda montar con un solo brazo —agregó.
—Es él, mátenlo —ordenó Lord Morlocke.
—¿Está seguro?
Lord Morlocke hizo una pausa. El muchacho podría ser de utilidad.