El secreto del dragón escondido LAS GOTAS
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LAS GOTAS

Apareció nuevamente en la sala principal de la fortaleza del Duke Perro.

—Hey —lo retó Lord Zaracen enojado—. ¿Qué estás haciendo? No puedes ir y venir de esa manera.

Coraje no podía ni escucharlo, estaba encolerizado. Por su culpa, su mejor amigo estaba muerto. Si no hubiera arrastrado a Bullie Rocks detrás de esa estúpida coartada, no se hubieran topado con esa bruja y Bullie jamás habría probado esas galletas envenenadas.

Apretó los dientes y recordó el momento como si lo volviera a vivir. Estaban en un vagón de tren. Una mujer con aspecto inofensivo se les había acercado con una conversación banal y galletas de chocolate. Bullie Rocks no había dudado en meterse dos en la boca.

Apretó el paraguas con su puño derecho —Verschwinden —dijo decidido y desapareció.

Apareció en un vagón de tren en movimiento.

Bullie Rocks y él estaban sentados conversando.

Detrás de ellos la mujer se disponía a ofrecerles el veneno que llevaría a Bullie Rocks a su muerte.

Coraje se acercó y le dio un abrazo a su amigo como si fuera el último abrazo del mundo.

Luego trató de evitar que comieran los pasteles envenenados mas no pudo hacerlo, su presencia era translúcida, como un fantasma.

Comenzó a sentirse mareado, algo no estaba bien —Verschwinden —exclamó y desapareció.

Volvió a aparecer por tercera vez en la sala del Duke Perro, estaba agotado. Acababa de viajar tres veces en el tiempo sobre el océano Atlántico. La idea de salvar a Bullie Rocks era todo en lo que podía pensar.

Coraje pensó rápido. Tomó de su morral los dos goteros que le sobraban de medicina. Respiró profundo —Verschwinden —dijo por cuarta vez y desapareció.

Volvió a aparecer frente a la casa de Bullie Rocks. La tía Rosie abrió.

—Tú.

—Señorita Rosie —dijo entregándole la medicina—.

En poco tiempo Bullie caerá enfermo. Este remedio detendrá el avance de los síntomas, pero va a tener que llevarlo a Gran Bretaña.

En Escocia, en las afueras de Fort William, vive una mujer que puede salvarlo.

Su nombre es Georgina Stormback. Si no lo hace, su sobrino va a morir dolorosamente.

La mujer, que ante todos fingía ser ciega, abrió los ojos grandes.

—Gracias —gruñó tomando la medicina.

El brazo de Coraje comenzó a arder como un fuego que le consumía por dentro. Debía regresar. Algo no andaba bien.

—Verschwinden —dijo. Volvió a aparecer en la fortaleza del Duke Perro. Esta vez sí había logrado torcer el futuro. Bullie Rocks tenía una chance de vivir.

Coraje se sentía extraño; tardó unos segundos en darse cuenta de lo que había sucedido, hasta que se miró en el espejo de la sala: había perdido su brazo izquierdo, como si lo hubieran arrancado de cuajo desde el hombro.

Alterar el pasado puede provocar secuelas; Coraje había pagado la vida de Bullie Rocks con su propio brazo.

—Basta una mano para firmar los papeles —se escuchó la voz de Lord Zaracen antes de que Coraje se desmayara.