El secreto del dragón escondido EL ESPEJO DE ARRITZ
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EL ESPEJO DE ARRITZ

Sir Arthur se sacudió todo el hollín del cuerpo y volvió a hacerse invisible.

El perro estaba acelerado, ladraba y se movía de lado a lado.

Coraje podía ver sus huellas negras de hollín en el suelo que se dirigían hacia el espejo gigantesco en la sala.

El espejo le había llamado la atención la primera vez que ingresó en la fortaleza del Duke Perro. Sus medidas eran descomunales.

Coraje se asombró cuando vio a Sir Arthur en el reflejo. Era un labrador retriever negro, de cabeza grande y un poco pasado de peso. Su cola que no paraba de girar de lado a lado era larga y peluda. El manto negro tenía un aspecto feroz, pero una mirada de bueno.

—Vamos, esta sala es un desastre. No queremos causar más desorden —ordenó Lord Zaracen impaciente.

—Sir Arthur, ¿qué sucede?

—No sucede nada. Solo un estúpido perro ladrando en el espejo —afirmó Lord Zaracen rascándose la pera nervioso con la pata.

—No sabía que los Dravens se reflejaban en los espejos.

Sir Arthur comenzó a olfatear el espejo que ocupaba todo el ancho de la sala hasta que se detuvo justo en el medio. Luego, sin dudarlo, dio un salto y se metió dentro del espejo sin dejar rastro.

—¿Dónde se fue? —preguntó Coraje.

—Es un Draven, puede meterse en cualquier parte.

El joven Coraje se acercó al espejo siguiendo las huellas de hollín de Sir Arthur, tratando de encontrar por dónde se había escondido el animal.

—No toques ese espejo —le advirtió Lord Zaracen—. El Duke Perro me hizo jurar que nadie más pasaría —protestó.

Coraje apoyó las dos manos en el espejo e inmediatamente lo traspasó pasando a un bosque frondoso del otro lado. Lord Zaracen se lanzó detrás de él.

—¿Dónde estamos? —preguntó fascinado.

—No es seguro, niño. Debemos volver.

Se escuchó un rugido, como de un león.

Se volvió a escuchar un fuerte rugido.

—¿Qué fue eso?

—No quieres saberlo —aseguró Lord Zaracen rascándose la cabeza. Luego se oyó un cuerno de cacería, seguido de disparos.

—¿Qué fue eso? —insistió.

—El espejo está hecho con fragmentos del espejo de Arritz.

—Sigo sin entender.

—Solo debes saber que hay que salir de aquí.

—¿Y el paraguas?

—El Duke Perro lo tiene, lo robé a una de esas brujas para él.

Coraje escuchó el ladrido de Sir Arthur entre las plantas. Se alejó unos pasos tratando de ver entre los matorrales hasta descubrirlo, el perro por algún extraño motivo no era invisible del otro lado del espejo. Se mostraba despistado y desorientado.

—¡Tranquilo! —lo acarició en la frente. El perro movió la cola y luego se sentó como un cachorro. Se volvió a escuchar un rugido, seguido de disparos, gritos y corridas.

—¡Los papeles! Si regresas vas a tener que firmarlos —se despidió Lord Zaracen enfadado y volvió a atravesar el espejo de regreso a la fortaleza del Duke Perro.