El secreto del dragón escondido CAMBIO DE RUMBO
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CAMBIO DE RUMBO

Coraje y Drakar abordaron el buque de Viktoria dejando atrás a Viktor y su séquito de maleantes a la deriva.

—¿Qué pasará con ellos? —preguntó.

—Pasarán unas horas antes de que puedan desatarse. Luego volverán a lo suyo: robo, tráfico, más de lo mismo.

—Drakar, ¿nos harás el honor de acompañarnos en el viaje? —preguntó Viktoria con ojos exuberantes.

El vikingo se limpió la barba. —No esta vez —replicó.

—Lamentablemente, es hora de que Coraje me deje en el apestoso pub de donde me sacó. Ya empiezo a sentirme raro. Nos vemos en Londres en unos días.

—Es una pena —se sonrojó—. Bien, escuchen: cambio de rumbo. La entrada a Londres está repleta de wiccas. La cacería del Duke Perro tiene a todos los covens en alerta. Anclaremos en Edimburgo en 3 días. Dejaremos al niño cerca de la escollera sur —dijo Viktoria.

—Allí estaré esperando —afirmó Drakar.

—Verschwinden —dijo sosteniendo el paraguas y volvieron a aparecer en el roñoso pub. Un borracho sentado en una mesa se puso de pie atónito ante la aparición de los dos y luego se desmayó de la curda. Pasó una camarera; Drakar ordenó otra bebida.

—¿Qué pasó con Katia y Diciembre?

—Esos dos sí que me dieron dolor de cabeza. Les seguí el rastro hasta París. Deposité el pago como ordenó Sir Jules, tus amigos ya fueron destroleados.

—¿Dónde están ahora?

—En el motel de enfrente, habitación 9 —explicó Drakar con naturalidad y fondeó el porrón de cerveza. —Otra más —ordenó.