El secreto del dragón escondido THE MARY BLUE
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THE MARY BLUE

En la intersección del Mar Báltico y del Mar del Norte las aguas cambiaban de color.

Algunos llamaban a aquel lugar el cruce del fin del mundo.

Coraje miraba azorado por la cubierta cómo de un lado el mar era casi negro y del otro celeste, como si alguien desde el cielo hubiera trazado una línea en medio del océano dividiendo el agua en dos.

Según uno de los marineros, en el cruce del mar Báltico con el Mar del Norte, un barco fantasma acosaba las aguas nórdicas.

Se trataba de una leyenda sobre un grupo de piratas que habían quedado atrapados en los hielos bálticos, justo en el cruce donde empieza el Mar Nórdico.

Desde entonces, su buque, el Mary Blue, acosaba a quienes se atrevieran a atravesar sus aguas, claro que hasta ese momento solo se trataba de cuentos poco verosímiles, hasta que el primer proyectil los impactó; una bola de acero había perforado el casco del Toro Viejo.

—Nos atacan —gritó un marinero.

—Es el fantasma del mar del norte —gritó otro.

Se oyó un segundo cañonazo y un silbido que cortaba el aire.

La bola de acero pasó por encima de la embarcación como un misil e impactó en el agua.

La neblina no los dejaba ver de dónde provenía el ataque y la inexperta tripulación entró en pánico.

Un arponazo se incrustó en la chimenea de vapor, seguido de un temblor.

Un barco envuelto en una nube de polvo brillante colisionó en babor y el abordaje fue imparable.

Maniataron a la tripulación y sin necesidad de ejercer violencia tomaron control del Toro Viejo.

Luego revisaron la embarcación sustrayendo todo cuanto pudieron: monedas, alcohol, armas.

Coraje se escondió en su camarote detrás de la puerta.

Tenía el morral colgado y el paraguas en la mano.

Estaba listo para desaparecer, pero no tenía claro adónde.

Metió su mano en el morral, el amuleto de Drakar fue lo primero que encontró.

Lo apretó fuerte. —Verschwinden —susurró y desapareció.