EL CLUB
DE LISBOA
Antes del amanecer el buque había anclado en el puerto de Lisboa.
Coraje y Diciembre habían discutido sobre la visión de la Señora Greenich; finalmente, Coraje había logrado convencerlos de que desistieran de acompañarlo.
Acordaron que Diciembre adelantaría el viaje a Londres junto a Katia a fin de ayudarla a reencontrarse con su padre; en cambio, Coraje marcharía a Hohenzollern con Vharis.
Condujeron por la ciudad buscando un hotel con estacionamiento. Consiguieron una habitación en el Palace Hotel Lisboa; tomaron una suite para tres personas, con cochera privada donde dejar el auto junto al tráiler.
Era la primera vez que Coraje y Katia dormirían en una misma habitación. Inconscientemente, Diciembre tomó la cama del medio.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió intempestivamente. Era Samuel Vharis. Su cuerpo estaba lleno de tierra, se sacudió las ropas enérgico llenando el aire de polvo.
—¿Alguien me puede explicar qué diablos hacemos en Lisboa?
—preguntó—. Este no era el plan. Deberíamos estar todos en un barco rumbo a Alemania.
Vharis se acercó a la ventana. —Estamos perdidos.
Ya están aquí. Me pregunto cómo se enteraron tan rápido.
Las pupilas de Vharis tomaban un aspecto felino cuando se ponía en estado de alerta.
—¿Qué sucede? —exclamó Diciembre empavorecido.
—Brujas. El Club de Lisboa es un club acéfalo.
La matriarca fue asesinada hace más de 20 años; desde entonces solo ha habido enfrentamientos entre diferentes bandos para ver quién toma el control.
Capturar al hijo de Sir Benjhamin, miembro honorable de la orden de Hohenzollern, discípulo directo de Sir Le Blanc, hijo de la desterrada Ana Wilson. ¡Vaya trofeo!
—Debemos separarnos —sugirió el vampiro—. Solamente irán detrás del muchacho.
—¿Cómo haremos para reencontrarnos? —preguntó Katia preocupada.
—Londres, los veré allá después de Hohenzollern —prometió Coraje tomando su morral y el paraguas.