El secreto del dragón escondido LA MISIÓN DE DRAKAR
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LA MISIÓN DE DRAKAR

Coraje colocó las hierbas que Drakar le había dado en una taza de agua caliente y se encerró en su habitación.

La infusión tenía un color grisáceo y sabor a tierra.

Se sentó a esperar a que la pócima hiciera efecto, aguardó varios minutos hasta que se aburrió.

Comenzó a caminar en círculos por la habitación, esperando; hasta que cayó en la cuenta de que Drakar lo había engañado.

Finalmente, se recostó. Y empezó a soñar, caminaba por un castillo ubicado en medio de una montaña, en el sueño Coraje era Drakar. Veía a través de sus ojos y hasta podía sentir la vigorosidad que el vikingo tenía en sus manos; sentía que tenía setecientos años.

En el sueño, una mujer entraba a una sala y le hablaba como si Coraje fuera Drakar, sin reconocer que se trataba de él. La conversación parecía tan real que hasta podía oler su perfume.

—Sospechamos que el Diario de Maddam Thenesis sigue escondido en Manhattan. Fuerzas oscuras se dirigen hacia él. Fuerzas de las que hacía siglos que no teníamos registro, wiccas nómades, las primeras creaciones de Maddam Thenesis. No sabemos qué las guía, pero sabemos que quieren el diario.

—¿Por qué? —preguntó el vikingo.

—El secreto que guarda ese diario es más peligroso que cualquier bruja o criatura con la que te hayas enfrentado hasta ahora. Harán lo que sea para dar con el diario, incluso asesinar al niño, si es necesario.

—¿Qué tiene que ver el hijo de Sir Benjhamin?

—Coraje podría ser el jinete del caballo blanco, en la profecía de Maddam Thenesis.

—Salgo de inmediato.

—El diario, Drakar; es crucial que lo traigas.

—¿Importante para quién? Pensé que lo importante era proteger la vida del hijo de Sir Benjhamin —contestó Drakar.

Mathilda era una bruja conversa, quien se había exiliado en Hohenzollern bajo la protección de Sir Jules Le Blanc, líder máximo del Consejo de la Alianza de las Diez Casas. Tras algunos años de prisión y exilio en el castillo, Sir Jules terminó enamorándose de Mathilda y proponiéndole matrimonio.

La unión entre uno de los máximos representantes de la resistencia y una exbruja, había generado revuelo entre los líderes de las casas aliadas, que desde hacía siglos trabajaban combatiendo la brujería.

Desde entonces la posición de Sir Jules se había ido debilitando y se tramaba una conspiración para derrocarlo.

—El diario es importante para todas las wiccas que queremos dejar de ser brujas —le confesó Mathilda.

—¿Y un diario puede hacer que eso suceda? —le preguntó Drakar incrédulo en el sueño.

—La información que allí se esconde podría.

Coraje se despertó mareado. La visión que acababa de presenciar había sido demasiado realista, por unos momentos siguió pensando que era Drakar, hasta que le subieron unas terribles ganas de vomitar.

Corrió al baño y lentamente fue recobrando el sentido mientras expulsaba a arcadas los residuos del té que Drakar le había suministrado.