EL AMULETO
Dieron las doce de la noche en el Gramercy; Coraje se levantó de la cama.
No podía conciliar el sueño. Bajó las escaleras a oscuras, Diciembre y Katia dormían; caminó sigilosamente hasta la biblioteca de su padre.
Se acercó a la vitrina donde Diciembre había guardado una vez más el paraguas.
Lo levantó con una mano, y con la otra tomó el amuleto que Drakar les había obsequiado.
—Verschwinden —pronunció y desapareció.
Coraje apareció adentro de un contenedor en un barco, Drakar estaba sentado lustrando su armadura. Le sorprendió ver que su pierna ya hubiera prácticamente sanado.
—¿Qué hace aquí? —preguntó el vikingo.
—Quiero ir contigo —exclamó Coraje.
—Imposible —refutó Drakar.
—Ya estoy aquí —protestó sentándose en el piso.
—No estás aquí realmente, es peligroso usar ese paraguas si aún no sabes dominarlo, tu padre quedó atrapado más de una vez, puede volverte loco, ¿Lo sabías?
—No tengo miedo —contestó.
—Haces bien, el miedo solo genera dudas.
—Me iré, pero antes me vas a contar quién era la mujer.
—No sé de qué hablas. —contestó esquivando la pregunta.
—La mujer que ayudaste en el desfile.
—No tengo idea, debes irte, niño, estamos lejos de la costa —mintió rascándose la nariz.
—Era mi madre, ¿cierto?
—Sí —le reveló el vikingo.
—¿Y es una bruja? Si no, ¿por qué las bestias la habrían atacado?
—Algo así —respondió Drakar—. Vamos, debes largarte; es peligroso.
—Hay algo que no me has contado, ¿Por qué es tan importante ese diario? No me marcharé hasta que me lo cuentes.
Drakar sacó de su morral una pequeña bolsita de cuero, dentro de la cual había unas hierbas y se la entregó.
—¿Qué es esto?
—Mi misión.
—¿Qué se supone que tengo que hacer?
—Es un té. Bébelo.
—No entiendo.
—Bébelo cuando llegues a tu casa y lo entenderás; es sobre la misión que Mathilda, la mujer de Sir Jules Le Blanc, quien está cuidando de tu padre en Hohenzollern, me encargó.
—¿Cómo sé que no me estás engañando y es un simple té?
—¿Te mentí sobre tu madre? —lo cuestionó el vikingo.
—Verschwinden —exclamó y volvió a aparecer en la biblioteca de la pequeña mansión en el número 16 de la calle 20, en el exclusivo barrio del Gramercy Park, en Manhattan.