7 · Bajo la protección #3
Carlos pide ver dónde guardan las cajas.
Lo conducen a una esquina elevada con tablas y allí se agacha, comprueba el hueco entre madera y tierra, saca una tira de papel humedecida por un extremo.
El soldado explica que la lluvia entra cuando cambia el viento.
Carlos le pide que señale por dónde. El hombre extiende el brazo hacia una juntura que, al mirarla desde abajo, deja pasar una delgada línea de cielo.
Tienen lona, pero hace falta retirarla de otro sitio.
Carlos permanece un momento agachado antes de levantarse.
Desde un punto más abierto, el oficial señala en dirección al campamento americano.
Carlos distingue claras superficies de lona entre interrupciones de la vegetación; unas desaparecen cuando avanza dos pasos, otras parecen acercarse porque el cielo se ha oscurecido detrás.
No puede ver dónde empiezan todas las tiendas ni cuánto se prolongan fuera de aquel hueco.
Pregunta por el camino que llega hasta allí.
El oficial señala la dirección de Pasay y después la Calle Real.
Entre ambas referencias quedan bajos encharcados que una línea trazada sobre el plano atravesaría sin dificultad.
Carlos abre su cuaderno sobre la palma. Anota una distancia a ojo y deja sitio para la que resulte al medir el recorrido posible.
A un lado pone el tiempo que acaban de emplear; deberá descontar las paradas.
El portalápiz resbala entre los dedos sudados.
Lo limpia contra el forro de la manga, vuelve a encajarlo y se guarda el cuaderno mientras pasan por una tabla que solo admite una persona.
Del otro lado espera un hombre con dos cajas diferentes.
Ha recibido ambas como munición para el puesto.
Carlos lee las marcas, hace repetir qué arma tiene la gente de allí y dispone que se separen.
El hombre no sabe dónde mandar la que sobra.
Tampoco Carlos puede resolverlo desde ese borde de camino: manda mantenerla cerrada y preparar recibo separado.
Al levantar la vista descubre que el acompañante lleva varios minutos sujetando una rama para que él no tenga que apartarla con la cara.
Le da las gracias. El brazo del otro baja despacio.
Regresan con barro hasta una altura distinta en cada pierna.
En el cuarto hay una luz amarilla que no alcanza la pared del fondo y deja la tapa del cajón de campaña en sombra.
Carlos se sienta sin descalzarse. El escribiente ha trazado dos columnas en papel rayado y aguarda las cantidades; las primeras entran con facilidad, las últimas obligan a buscar entre varias notas.
Una caja pendiente de remisión no puede figurar como entregada.
Una partida de arroz existe, pero no está en el lugar que encabeza la cuenta.
Al terminar, el hombre gira la hoja para que Carlos firme. Le ha dejado espacio suficiente. Carlos comprueba la suma, firma y pregunta por quien recoge las cartas. Aún no ha pasado. Se quita una bota, deja la otra puesta y acerca el papel fino de correo a la lámpara.
V. Zona sur. Estado particular del depósito al regresar de la visita. Julio de 1898. Dos relaciones en papel rayado.
Relación de víveres. Arroz limpio, en sacos recibidos de una misma cabida; no se convierten en peso sin comprobación de balanza.
Concepto Sacos Existencia al abrir el depósito 18 Entrada recibida durante el día 7 Total a disposición 25 Salida con recibo para los puestos 9 Existencia que permanece 16
Se excluyen tres sacos anunciados y todavía no recibidos. De la salida asentada obran los recibos en la cubierta. No se incluyen compras de particulares ni efectos que permanezcan en otro depósito.
Relación de municiones. Cajas cerradas, separadas por su marca de destino; el número expresa cajas y no cartuchos.
Clase Entrada / salida / quedan Para fusil Máuser 12 / 4 / 8 Para fusil Remington 6 / 2 / 4 Total de cajas 18 / 6 / 12
Una de las cajas Remington que quedan deberá remitirse a otro puesto. Hasta obtener recibo seguirá cargada en la presente cuenta. Mándese al portador con recibo para esta caja. Todavía no hay carro asignado y no conviene que espere junto al depósito después de cerrado.
Al margen, con otra inclinación de letra: petróleo para las lámparas, una lata empezada. Falta conocer lo retirado durante el relevo anterior. No asentar como llena.
Conforme. Carlos. Teniente coronel.
Sello de la oficina al pie de las dos relaciones.
VI. Carta particular a Concepción, Madrid. Papel fino, sin membrete.
Malate, julio de 1898.
Querida Concepción:
Estoy instalado en otro alojamiento y continúo bien.
Mi dirección deberá ser la que pongo en el sobre.
Guarda las cartas que lleguen y anota cuándo las recibes.
La tuya de abril no me llegó hasta junio.
No hagas todavía el gasto que me proponías para la casa.
Pregúntale al administrador a cuánto se paga la libra esterlina.
Necesito saber también qué comisión cobra por el cambio.
Que lo escriba con fecha; no basta el precio que recuerde.
No dispongas de ninguna cantidad hasta que vuelva a escribirte.
Dime cuánto mide el niño y si sigue usando aquellas botas.
Espero que esta salga con la correspondencia de mañana.
Tu marido, Carlos.