13 · Corrección de pruebas #2
En una mesa vendían fotografías. El comerciante me ofreció una por tres francos.
Estaba montada en un cartón y mostraba la torre completa, con suficiente terreno a sus pies para que todo pareciera caber allí sin esfuerzo.
La sostuvo mientras yo la miraba; luego la acercó y dijo algo sobre la calidad que no entendí del todo.
Negué con la cabeza. Me mostró otra más pequeña.
Esta sí podía pagarla, y la mantuve un rato entre las manos antes de devolvérsela.
Quería contar a mi madre que había estado allí; me desagradaba imaginar que, al recibir la imagen, ella hiciese la cuenta de lo que había costado enviársela.
Apunté un franco junto a entrada y tres junto a fotografía. Al lado de la segunda cifra escribí no comprada. Tuve que buscar un sitio donde apoyar la libreta, porque las mesas estaban ocupadas por mercancías y el vendedor ya atendía a otro.
Hacia el Campo de Marte los edificios abrían perspectivas demasiado largas para escogerlas de una vez.
Se avanzaba hacia una cubierta, se encontraba otra detrás, se salía de una galería creyendo haber visto un extremo y reaparecían puertas, banderas, filas de gente.
Cerca de las máquinas, el aire adquiría una temperatura distinta.
El ruido llegaba antes que las piezas en movimiento; después aparecía una rueda, una correa tensa, la superficie brillante de una barra que se deslizaba y volvía, y al fin el conjunto podía seguirse durante unos segundos, hasta que un cuerpo se interponía y había que reconstruir el movimiento por lo que continuaba oyéndose.
Vi a un hombre mostrarle a otro algo pequeño en medio de una máquina enorme.
El segundo se inclinó. Ambos permanecieron así mientras los visitantes los rodeaban.
Me sorprendió tener hambre sin querer marcharme.
Compré algo que pude comer andando y, durante un rato, dejé que las direcciones las eligiera la gente que iba delante.
Se hablaban lenguas que reconocía solo por el modo de juntar unas sílabas con otras.
Una mujer llamó a alguien desde muy lejos; el hombre que estaba a mi lado se volvió, sonrió y levantó el brazo.
Yo había entendido la llamada antes de distinguir una palabra.
Me quedé mirándolos cuando se reunieron y tuve que apartarme para que pasara un carro de servicio.
Esperé hasta que se encendieron las luces.
La iluminación eléctrica dibujó superficies que el anochecer había empezado a borrar; bajo ella, algunos colores perdieron el parecido con los que yo recordaba de la tarde.
Cerca de los focos la gente entrecerraba los ojos.
Más allá, donde sus alcances se encontraban, podían distinguirse rostros vueltos en direcciones contrarias, una boca que seguía hablando aunque el otro se hubiese alejado, el interior de un sombrero levantado para saludar.
Las sombras eran densas al pie de los cuerpos y se alargaban deprisa cuando estos abandonaban la parte iluminada.
Durante unos minutos no eché de menos a nadie.
Me sentí ligero entre desconocidos que tampoco parecían echarme de menos a mí, con comida todavía en el papel y la posibilidad de dar media vuelta sin tener que explicarlo.
La música llegaba de algún lugar al que no fui.
Escuché hasta distinguir lo que se repetía y, cuando reconocí su regreso, continué andando.
Al llegar al cuarto tenía los pies doloridos.
Me senté sin quitarme el abrigo y tardé tanto en levantarme para encender la lámpara que, cuando lo hice, había dejado de oír la casa.
Al acabar 1889 ya había ejemplares del Morga.
En la portada se leía 1890. Abrí uno por una página que había corregido y encontré mi señal convertida en una palabra impresa, tan limpia como las que no me habían necesitado.
Lo devolví a la mesa. El trabajo de las semanas siguientes pertenecía a otros libros.
GARNIER FRÈRES, LIbrAIRES-ÉDITEURS — 6, rue des Saints-Pères, PARIS
Paris, le 12 mars 1890. — Doit: M. J. Yap
Désignation Quantité Prix Francs Composition, texte et notes, in-8.
º, 24 feuilles à 22 fr. 24 22 00 528 00 Corrections d’auteur, au-delà du forfait, 31 heures 31 1 50 46 50 Papier vélin teinté, 14 rames 14 9 00 126 00 Tirage, 1.
000 exemplaires — — 210 00 Brochage et couverture imprimée 1.
000 — 140 00 Port et emballage (Hong-Kong, 4 caisses) 4 — 38 00
Total … 1.088 fr. 50
Conditions: à quatre-vingt-dix jours de date. — Reçu en acompte la somme de 400 fr. — Payé [sello] — Pour la Maison, [firma de caja].
La cuenta quedó pegada por un borde en la contratapa de mi segundo cuaderno.
Conservó los dos dobleces; podía desplegarla sin desunirla del cartón.
El sello pisaba la fecha y en el ángulo inferior derecho había una huella oscura.
En mis cuentas del cuarto continuaron venciendo las semanas.
Noventa días era un plazo que cabía entero en el papel de la casa; mi patrona no aceptaba reunirlos de esa manera.
Había comprado aquel segundo cuaderno cuando aún quedaba mucho espacio en el primero.
Lo vi en una tienda donde me detuve a pedir papel; el hombre sacó varios, los abrió por la mitad y los puso uno junto a otro.
Uno de ellos se mantenía abierto. Los otros volvían a cerrarse en cuanto les retiraba la mano.
Elegí el que no necesitaba sujetar, aunque la cubierta, de papel jaspeado, tenía una marca en una esquina.
El vendedor pasó un trapo por ella y consiguió hacerla más visible.