7 · Efectos del fallecido #3
Se confrontan los efectos con la relación provisional levantada en presencia de los testigos y se expresan los vendidos en almoneda, su producto y los que quedan para depósito y remisión. Los papeles y caudales del servicio se han separado de los particulares que aquí se describen.
Ropa
1.— Un uniforme de gala, con su sombrero y espadín.
2.— Dos levitas de paño, usadas, y un pantalón de dril blanco.
3.— Seis camisas de hilo.
4.— Ocho camisas de piña, usadas.
5.— Doce pañuelos.
6.— Dos pares de botas y una capa de agua.
Armas
7.— Un sable con vaina de acero.
8.— Un revólver Lefaucheux, con su estuche y cincuenta cartuchos de espiga.
Libros y papeles
9.— Un Diccionario francés-español, usado, con una hoja suelta entre sus páginas.
10.— Una Guía de Forasteros de las Islas Filipinas.
11.— Un cuaderno de apuntes, con hojas sueltas dentro.
12.— Un recibo en caracteres chinos, que queda colocado dentro de una de las hojas del cuaderno anterior.
13.— Un legajo de cartas cerrado y lacrado, que se remite a la familia sin abrir.
Alhajas y efectos de valor
14.— Un espejo de mano de metal amarillo, antiguo, con marco de nácar y plata y adornos de oro, de procedencia china, en su caja de madera.
15.— Un reloj de oro, con su cadena y llave.
16.— Un anillo con sello.
Dinero
17.— Ciento doce pesos fuertes en plata mexicana.
18.— Tres ligaduras de sapecas.
Lista de lo vendido en pública almoneda entre los señores oficiales
Lote primero. Uniforme, sombrero y espadín del número 1. Adquirente: D. Manuel Soto. Doce pesos.
Lote segundo. Dos levitas y pantalón del número 2. Adquirente: D. Rafael Beltrán. Seis pesos.
Lote tercero. Las catorce camisas de los números 3 y 4. Adquirente: D. Manuel Soto. Cuatro pesos.
Lote cuarto. Doce pañuelos del número 5. Adquirente: D. Rafael Beltrán. Un peso.
Lote quinto. Dos pares de botas y capa de agua del número 6. Adquirente: D. Manuel Soto. Tres pesos.
Lote sexto. Sable y vaina del número 7. Adquirente: D. Francisco Ledesma. Cinco pesos.
Lote séptimo. Revólver, estuche y cincuenta cartuchos del número 8. Adquirente: D. Francisco Ledesma. Diez pesos.
Importa lo vendido cuarenta y un pesos, recibidos de los compradores.
Agregados a los ciento doce pesos del número 17, resultan ciento cincuenta y tres pesos fuertes, además de las tres ligaduras del número 18, que se conservan sin reducción.
Los números 1 a 8 quedan entregados a sus compradores; los efectos de los números 9 a 16 y el metálico expresado quedan en custodia de esta Comisaría para su remisión por conducto del Excmo.
Sr. Capitán General de Filipinas, con copia de este inventario y sin perjuicio de las cuentas y derechos que deban resolverse en el expediente correspondiente.
Leído y confrontado lo anterior, firman los presentes en Saigón, a quince de agosto de mil ochocientos sesenta y uno.
Eugenio Marticorena.—Antonio Lozano.—Julián Arce.
Tomás Vidal.—[Rúbrica.]
Vidal tarda en poner su rúbrica y después quiere secarla con la palma.
Marticorena retira el pliego a tiempo. Lo deja junto al quinqué y examina la copia que acompañará los efectos; en el margen han quedado las líneas trazadas con regla para que cada partida conserve su número.
Arce recoge las monedas de la almoneda. Todavía están en un montón distinto; los dos las cuentan antes de reunirlas con las otras.
La dirección que figura en la nómina es la de Madrid.
Marticorena la pasa a la cubierta del expediente.
Junto a ella prepara el destino inmediato, Manila, y la instrucción de que allí se dé curso a la remisión.
El itinerario posterior ocupará otra hoja: Hong Kong, Singapur, Point de Galle, Adén, Suez; el paso del istmo por ferrocarril hasta Alejandría y, después, Marsella.
Ahora basta con que el encargado de recibir el bulto sepa a qué oficina ha de llevarlo cuando llegue a Manila.
El comisario lee ese nombre dos veces antes de cerrar.
El cuaderno vuelve junto al diccionario y a la Guía.
La hoja con los nombres interrogados sigue entre las páginas; el recibo, dentro de la hoja doblada.
El legajo lacrado queda separado de ellos, protegido para que el cierre no roce la madera.
No caben las cosas como estaban antes. Hay huecos donde estuvo la ropa y, al tratar de ocuparlos, Arce descubre que los libros se inclinan hacia un lado.
Marticorena hace que ponga material de embalaje entre el canto y la pared del baúl.
Después comprueban que nada golpee al moverlo.
Fuera ha cesado la lluvia. Bajo el alero, un hombre espera con las manos recogidas dentro de las mangas; el otro está desatando una cuerda para sujetar la carga.
Han venido a llevar los efectos al lugar donde se reúne lo destinado a la conducción de Manila.
Arce sale a ayudarles. El comisario se queda con la caja del espejo, que aún no han acomodado en el último hueco, y verifica el paño alrededor del mango sin abrir la atadura. Cierra la tapa.
La levanta con las dos manos. La madera está seca por debajo y el peso, menor de lo que había preparado los brazos para sostener, le hace alzar la caja demasiado. Tiene que bajarla un poco antes de entregársela a Arce.